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Javier Villarreal Lozano
Javier Villarreal Lozano
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22 Octubre 2017 04:01:00
Fontaneros e independientes
Si el lavabo de su baño sufre una avería y amenaza con inundar su casa convirtiéndola en un miniXochimilco sin trajineras ni chinampas, requerirá de tiempo, paciencia y suerte para encontrar un fontanero dispuesto a arreglar el desperfecto. La razón es sencilla: escasean los expertos en este tipo de trabajo. Sin embargo, cuando las autoridades electorales anuncian que se solicita una persona dispuesta a ocupar el año próximo la vacante de Presidente de la República, decenas de ciudadanos, seguros de poseer la inteligencia, el valor, los conocimientos, la experiencia y el talento requeridos para dirigir a la nación, abarrotan la ventanilla donde se reciben las solicitudes de candidatos independientes. ¿Será más fácil gobernar México que manejar unas pinzas y una llave Steelson? Por lo visto, gran número de mexicanos cree que sí.

Con la avalancha de aspirantes a puestos de elección popular, la apertura democrática representada por admisión de candidatos independientes acabó volviéndose a algo parecido a un sainete. “Oye, vieja, estoy aburrido, no hay futbol, mi compadre anda crudo y no completamos el cuatro para el dominó, ¿qué haré? La verdad no sé si ver el beisbol o ir a inscribirme de candidato independiente. ¿Cómo te caería ser la próxima primera dama?”. Y decenas, en lugar de seguir por televisión la arrolladora marcha de los Yanquis de Nueva York rumbo a la Serie Mundial, optaron por ir a registrar su candidatura independiente.

En principio se pensó que lo de las candidaturas independientes era una magnífica idea. Tal apertura respondía al hartazgo de los ciudadanos por los partidos, cuyo descrédito se mide ya en años luz. Pero nadie imaginó que esta oportunidad perdería seriedad a causa de la desorbitada autoestima o a la irresponsabilidad de multitud de compatriotas.

La epidemia candidatil es achacable en parte al actual gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, mejor conocido como “El Bronco”. Sin el apoyo de ningún partido, él le arrebató el triunfo en las urnas al Partido Revolucionario Institucional y al Partido Acción Nacional. Fue una sorpresa de resonancia mundial. Sin embargo, las circunstancias y el estado donde ocurrió el sorpresivo éxito de un candidato independiente fueron muy especiales, poco menos que irrepetibles:

1.- La sociedad neolonesa estaba cansada de las presuntas trapacerías del antecesor de “El Bronco”, Rodrigo Medina. El enojo permeó hasta lo más alto de la pirámide del poder económico. Esa irritación sirvió de combustible a su exitosa campaña.

2.- Influyentes medios de comunicación hicieron eco del disgusto ciudadano y apoyaron sin reservas a “El Bronco”, aunque posteriormente se rompió la alianza, pero esto, como decía el viejo comercial de la televisión, es otra historia.

3.- La demografía jugó un papel decisivo. Monterrey y su poblada área metropolitana representan la mayor parte del estado. No obstante aglutinar a varias ciudades: Santa Catarina, San Pedro Garza García, Guadalupe, Escobedo y otras, quienes habitan en ellas, sobre ser sampetrinos o guadalupanos se consideran “regios”. Lo único que los divide es el futbol: unos son Tigres y otros Rayados.

La conjunción de estas circunstancias, que los neoindependientes no toman en cuenta, hizo posible el arribo de Rodríguez Calderón al Palacio de Gobierno neolonés. Eso alienta las esperanzas y las ambiciones de aquellos que se inscriben en la lista de independientes como quien compra un billete de lotería. 
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