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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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24 Julio 2018 04:00:00
Fracking
En sus propuestas para el sector petrolero, Andrés Manuel López Obrador ha prestado una gran atención a la importación de gasolina, que considera como el verdadero problema del sector. Por eso prometió construir primero seis refinerías, después dos y ahora una. Comparte la idea equivocada de Donald Trump de que en la economía, las importaciones son pérdidas. No se percata de que la verdadera tragedia es la caída de la producción de crudo y gas natural.

La producción de petróleo en México alcanzó 3.4 millones de barriles diarios en 2008, pero la caída ha sido dramática: 1.9 millones en 2017 y 1 millón 888 mil en los cinco primeros meses de 2018. La de gas natural fue de 7 mil 31 millones de pies cúbicos diarios en 2009, pero pasó a 5 mil 68 millones en 2017 y a 4 mil 820 millones en los cinco primeros meses de 2018.

Mucho se ha acusado a Pemex y al Gobierno federal de esta declinación por no haber invertido lo suficiente en exploración y desarrollo de nuevos yacimientos. Hay algo de verdad, pero el problema es más de fondo y más preocupante. El descenso en la producción ha sido en buena medida consecuencia de la declinación de Cantarell, yacimiento que llegó a producir más de 2 millones de barriles diarios por sí solo.

Pemex ha invertido grandes cantidades para desarrollar otros campos, como Chicontepec, en Veracruz, pero la producción ha sido decepcionante. La reforma energética permite hoy nuevas inversiones, especialmente en aguas profundas, que se espera empiecen a generar producción en los próximos años, pero no la suficiente para regresar a los niveles históricos.

En México, sin embargo, no se está prestando atención a la revolución tecnológica que permitió a Estados Unidos aumentar su producción de crudo de 5 millones de barriles diarios en 2008 a 9.3 millones en 2017 (EIA) y que ha permitido cifras de 10.5 millones en marzo de 2018 (Reuters). La Unión Americana ya está exportando petróleo: 3 millones de barriles diarios en junio (CNBC). La producción estadounidense de gas natural pasó de 16.8 billones de pies cúbicos en 1986 a 28.8 billones en 2017.

Estados Unidos ha vuelto a ser el principal productor de crudo del mundo gracias al fracking o fracturación hidráulica, un proceso por el que se extrae petróleo o gas inyectando agua a presión a las rocas del subsuelo. La técnica ha sido criticada por grupos ambientalistas; pero si bien generó problemas de contaminación en un principio, los especialistas afirman que hoy no es ni más ni menos peligrosa que otras técnicas de extracción.

En Estados Unidos hay alrededor de 1 millón de pozos de fractura hidráulica. En Europa ya hay lineamientos para la producción y se espera que en el Reino Unido empiece la producción en este 2018. En México no hay un solo proyecto, a pesar de que las características geológicas del norte de México son muy similares a las del sur de la Unión Americana.

Pensar que el mayor problema energético de México es la importación de gasolina es no entender el mercado. El mayor reto es aumentar la producción de crudo y de gas natural, pero no lo lograremos si no recurrimos a las nuevas tecnologías. Construir una nueva refinería no ayudará más que a elevar las pérdidas de Pemex. Promover la producción de petróleo y gas a través del fracking nos llevaría a participar en la mayor revolución tecnológica en el negocio petrolero en mucho tiempo.
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