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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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17 Marzo 2017 04:00:00
Fracking y seguridad
El 27 de febrero el West Texas Intermediate, el crudo marcador de Norteamérica, se cotizaba en 54 dólares por barril, su punto más alto en los últimos 12 meses. El 15 de marzo estaba en 48.82, una caída de 9.6% en dos semanas.

¿Qué pasó? ¿No han logrado la OPEP y Rusia mantener los recortes a la producción que acordaron en noviembre del año pasado? De hecho, el acuerdo se ha mantenido gracias a Arabia Saudita, que ha recortado más de lo prometido, y permitió que el precio del WTI subiera de 43.42 dólares el 14 de noviembre de 2016 a los 54 dólares del pasado 27 de febrero.

El problema surge de la situación que tanto temían los productores tradicionales: ha aumentado la producción estadounidense de petróleo y gas de rocas sedimentarias (shale) a través de fracturamiento hidráulico, el fracking. Después de dos años de caída, por la baja en los precios, esta producción tendrá un aumento de 300 mil barriles al día en 2017 y de 500 mil adicionales en 2018 (EIA, FT 14.3.17).

No sorprende. La producción de shale oil es más flexible que la convencional. Es más fácil suspenderla cuando caen los precios y reactivarla cuando suben. Las empresas de fracking son más pequeñas e innovadoras que las grandes petroleras. A Pemex, un gigante burocrático, le cuesta trabajo hacer ajustes.

México no ha participado hasta ahora en la revolución del fracking, pero si queremos seguir siendo un país petrolero debemos incorporarnos ya. Sin embargo, la producción de petróleo y gas por fracturamiento hidráulico requiere reglas claras.

Como ocurre con los transgénicos, la imaginación popular se ha llenado de miedos irracionales ante el fracking. La tecnología y la experiencia, no obstante, han llevado al desarrollo de prácticas que reducen de manera importante los riegos ambientales.

La nueva Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), un órgano desconcentrado de la Semarnat, publicó ayer en el Diario Oficial la regulación para la exploración y extracción de hidrocarburos en yacimientos no convencionales en tierra. Esta medida es indispensable para que la Secretaría de Energía pueda empezar a licitar zonas para fracking.

La ASEA ha considerado las mejores prácticas internacionales y ha colaborado con reguladores de Canadá y Estados Unidos. Ha contado también con la colaboración del Centro Mario Molina. Las reglas están diseñadas para reducir riesgos de contaminación de acuíferos, aguas superficiales, suelos y aire, pero lo más importante es que permiten la actividad que los fundamentalistas querían prohibir.

La labor de la ASEA es crucial para un mercado de energía que se está abriendo. Su función es establecer reglas razonables de seguridad sin ahorcar a la industria. La agencia, encabezada por Carlos Regules, ingeniero químico y ambiental con larga trayectoria en Pemex, está formada por especialistas con experiencia en la industria. Es un organismo desconcentrado cuyo director general lo nombra el presidente, quien puede también destituirlo a discreción. Sería ideal convertirlo en un organismo autónomo, como otros reguladores, con un cuerpo colegiado de decisión y consejeros o comisionados con mandato transexenal para evitar la politización de los cargos.

Hoy es claro que ha fracasado la maniobra de la OPEP de bajar precios para acabar con los productores de fracking. Lejos de desaparecer, éstos se han vuelto más eficientes y se han fortalecido. México no puede quedar fuera de esta forma de producción. Por lo menos ya tenemos las reglas de seguridad que permitirán lanzar las primeras licitaciones.

Expropiación

Seguimos festejando la expropiación petrolera cada 18 de marzo, pero es claro que la medida impidió el desarrollo a tiempo de una industria petrolera competitiva en el país.
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