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Carlos Moreira
Carlos Moreira
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13 Junio 2015 04:05:51
Ganadores y perdedores
Hace 21 días, en este mismo espacio, hice mis pronósticos en relación con la jornada del 7 de junio. Modestia aparte, en términos generales, acerté. “El Bronco” dio la sorpresa, el PRI ganó 5 de las gubernaturas en juego, el PAN dos y el PRD 1.

Aunque pareciera al revés, quizá resulte un poco más complejo señalar a toro pasado qué ocurrió en la contienda, quiénes vencieron y por ende, quiénes perdieron. Los periódicos se han llenado de plumas que intentan descalificar la actuación de varios de los actores de la contienda.

Sin lugar a dudas –y aunque algunos critiquen este comentario–, el presidente Enrique Peña Nieto se encuentra entre los ganadores. Su partido y las alianzas que establezca le van a garantizar un cómodo accionar en la Cámara de Diputados para la segunda mitad de su gestión. Desde la primera mitad del sexenio de Ernesto Zedillo, ningún presidente había tenido la mayoría legislativa. Además, la imagen del Presidente al exterior se ve favorecida con una pluralidad en los triunfos de candidatos a gobernadores de todos los colores. Nadie habla de fraude.

Ahora bien, el triunfo de Peña Nieto será total si logra interpretar que, más allá de las victorias de los candidatos priistas, existe un encono en la sociedad, una molestia real entre la ciudadanía contra el sistema político mexicano.

A pesar de la campaña de los calderonistas, gana también –aunque débilmente– Gustavo Madero y dentro del panismo pierde Felipe Calderón. El primero cumple con el número de triunfos en estados y diputaciones. El segundo fracasa al caer su hermana al tercer lugar en Michoacán y además, en el caso Nuevo León, al subirse al ring político de forma desordenada y poco inteligente, otorgándole no solo reflectores y simpatías al “Bronco”, sino atrayendo hacia su persona la estrepitosa derrota del candidato de Acción Nacional. Los maderistas ganan Querétaro y Baja California Sur y tienen casi en empate técnico a Colima, eternamente tricolor. Pierde el PRD y gana Morena. La estrepitosa caída del PRD hizo que se emparejara en electores al partido de López Obrador. Más aún, creo que ya instalados en la Cámara de Diputados, muchos de los legisladores de la izquierda cambiarán de partido y se sumarán a Morena

No obstante mejorar su votación y contar con un gran número de diputados, hay que ubicar al Partido Verde Ecologista en el espacio de los perdedores. Es hoy el partido que simboliza el fraude, el engaño, la mentira. Además ve amenazado su status de único aliado permanente del PRI.

Gana el Partido Encuentro Social. La inexperiencia se cura con el ejercicio político y hoy tendrán la oportunidad de mostrar sus propuestas y de crecer políticamente con los cuadros ligados con la Iglesia protestante.

Nueva Alianza tiene otra oportunidad. Sin embargo, para estar del lado de los vencedores, debe establecer cambios importantes. Es precisa la refundación del propio partido. Puede y debe ser aliado del magisterio, pero requiere vida propia, trabajar como partido político y abrirse más a la sociedad.

Salvo que alguna imputación los devuelva al presupuesto, pierde el Partido del Trabajo. Se desvanece una opción que nació ligada al salinismo y que en su evolución se llegó a transformar en algunos momentos, en el espacio más radical de la izquierda mexicana. Me hubiera gustado ver en la Cámara de Diputados a Fernández Noroña, un opositor real.

Más que ganar la idea del candidato independiente, perdió la práctica de la imposición. Y eso obliga a los partidos a seleccionar bien a sus cuadros. Si dejan fuera al más popular, corren el riesgo no solo de que se vaya a otro partido, sino que se vuelva independiente y luego le gane a las figuritas que lancen a una contienda.

Esperemos que con la victoria del “Bronco” también gane Nuevo León. Y que lo mismo pase en el resto de los estados con los gobernadores electos.

Un aspecto para analizar más detenidamente.

Los principales partidos políticos lanzaron mujeres en cinco estados. Cuando menos en tres de las entidades eran las favoritas. En los otros dos estados hace 2 meses estaban en un empate técnico. Al final, solo triunfó la candidata del PRI en Sonora (y de la mano del poderoso hombre que coordina a los diputados en San Lázaro). Algo pasó. ¿Se les escogió solamente por ser mujeres, sin pensar en su capacidad? ¿Se les nominó únicamente para dar imagen de equidad? O bien, ¿seguimos siendo muy machistas?

Creo que no podemos votar por un candidato únicamente porque su rival es mujer. Pero tampoco los partidos pueden imponernos a una mujer como candidata solo para cubrir una idea de equidad, desplazando a gente con más capacidad. Hombres y mujeres somos iguales, por lo tanto es preciso que se postule a quien sea más capaz, sin importar el género. Y que votemos por quien sea más capaz, sin importar el género.
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