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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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07 Julio 2018 04:00:00
¿Ganamos? ¿Perdimos?
El pronóstico se cumplió; ganó Andrés Manuel López Obrador la Presidencia de la República. Un triunfo indiscutible donde no tiene lugar la duda. El electorado salió a votar después de haberse vivido una campaña intensa donde hubo más ataques que propuestas reales. La gente votó por “el cambio”. Curiosamente cuando llegué a preguntar: Cambio de qué, nunca obtuve una respuesta satisfactoria.

Me di cuenta, que el “cambio” realmente significaba sacar al PRI de Los Pinos, así de sencillo. Fue el hartazgo hacia todo lo que significaba ese partido político, sobre todo los últimos años donde la corrupción se elevó de manera insultante con la participación de individuos sin ética ni moral.

Robos descarados, saqueos infames de nuestra riqueza, la de un pueblo aguantador que sencillamente se hartó de ser utilizado, empobrecido, que observó la gran diferencia entre gobernantes rateros que prometieron velar por los intereses del pueblo y la clase trabajadora.

Políticos que de la noche a la mañana se enriquecieron sin que pudieran explicar el origen de su insultante fortuna.

No nos sorprende el resultado, no del todo. López Obrador utilizó el lenguaje que el electorado quería escuchar…… y una buena parte del pueblo, la que salió a votar por él como opción, le creyó.

Atrás ha quedado ya el proceso electoral con campañas, debates y un “tendedero” tremendo, al sacarse unos a otros, sus trapitos al sol. Tuvimos la oportunidad de ver y escuchar de todo. Mentiras, verdades a medias, en fin, hasta concluir con ir a depositar nuestro voto en plena libertad. La jornada electoral estuvo concurrida, sí, lo reconocemos y ¡qué bueno! Porque eso demostró el interés que despertó la reciente elección.

Cada quien, libremente emitió su voto a pesar de todas las opiniones que trataron de empañar y descalificar de antemano, la jornada.

En democracia se gana o se pierde y hoy, México tiene un ganador que se llama Andrés Manuel López Obrador, por quien, he de decirlo, yo no voté. Lo digo con toda honestidad despojada de tristeza o coraje. Pertenezco a ese porcentaje de ciudadanos que, aunque optó por otra opción, igual desea el bienestar de este México nuestro que mucho ha sufrido y padecido traiciones.

Comprendo perfectamente que fue el malestar, el hartazgo por tantas corruptelas de algunos políticos que se han beneficiado con los cargos, lo que hizo que la gente votara a favor de un cambio.

La corrupción no existiría o sería en menor escala si no hubiera impunidad. Ese manto protector que tanto daño causa a un país.

La corrupción, los abusos del poder no vienen de un solo lado. Están en todas partes. Es decir, no pertenecen a un solo partido político o grupo. Está en quien ostenta el poder en cualquier nivel.

Son las personas las que contaminan las instituciones, no lo contrario. López Obrador un día pronunció, muy molesto, una frase lapidaria “al diablo las instituciones”, me pregunto si hoy dirá lo mismo. Hoy, que el voto le ha favorecido.

Pretender no traer escolta, no vivir en Los Pinos, donde por cierto vivió Cuauhtémoc Cárdenas de niño, viajar en aviones de línea y algunas cosas más, no lo hace ser una persona sencilla o humilde, ni siquiera ahorrativo. Él sabía de antemano que no todo lo que decía en campaña, lo iba a cumplir.

No creo que en estos momentos repudie las instituciones, perteneciendo el mismo, a ellas. Lo repudiable es el derroche de recursos, abusar del poder, no el hacer uso de lo que ya se tiene.

Subirán las pensiones ¡Magnífico! Porque realmente es necesario para que el trabajador que entregó o ha entregado su vida al servicio de una institución laboral y por ende, al país, se le recompense. Prometió eliminar las pensiones de los expresidentes: Ir contra los corruptos del sistema, a los que llamó la “mafia del poder”. Sin embargo, parte de esa mafia buscó cobijo en el movimiento de López Obrador y ahí los tendremos ocupando cargos unos y otros, gozando de fuero en el Senado o en el Congreso.

¡Qué vergüenza! Por algo se habla insistentemente de un arreglo.

Como si fuera poco arremetió contra los grandes empresarios de México diciendo que eran “minoría rapaz” y son quienes se han acercado a él, para brindarle su apoyo, haciendo a un lado sus diferencias, todo por el bien del país. Las palabras -no hay duda- no siempre se las lleva el viento, quedan para la posteridad; pero los hechos son los que habrán de contar.

Como ciudadana, lo que deseo es que no se abuse más del poder; que ya no roben.

Que los funcionarios ganen bien, lo justo por su trabajo y de acuerdo a su cargo y responsabilidad. Espero que desaparezcan las plurinuminales y otras representaciones que no tienen razón de ser.

¿Ganamos o perdimos? La respuesta quizás sea: Aún es pronto para saberlo.

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