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Antonio Navalón
Antonio Navalón
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Periodista, voyerista de la vida y vendedor de libros. www.antonionavalon.com

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25 Octubre 2010 04:06:46
García Luna, ¿presidente?
Mientras, todo es encuesta y especulación

La política sólo es certeza al día siguiente. Al día siguiente de votar, al día siguiente de dimitir, al día siguiente de cambiar de secretaría, al día siguiente de que te maten, al día siguiente…

Mientras, todo es encuesta y especulación. ¿De verdad fue un error que Calderón se convirtiera en el director de campaña de Andrés Manuel al decirle que era un peligro? O por el contrario, ¿era la consecuencia lógica de “todo menos el PRI”?

Si AMLO es el candidato, es decir, si el miedo vuelve a las calles, y no sólo en forma de cuerno de chivo, Ejército, policías y granadas lanzadas a los peatones, es posible —sólo posible— que entonces haya que recurrir al mal menor como ya pasó una vez. En ese caso, no habría sido una torpeza, sino un acto de coherencia la decisión de Calderón de convertirse en jefe de campaña del tabasqueño.

La política de la verdad coloca visiones iguales de gente diferente sobre un mismo problema, ejemplo de ello, el doctor Narro y el senador Beltrones. Resulta inusual ver a los diputados en un coro de compromiso y aceptación para aprobar la llamada “ley Beltrones” —un verdadero estímulo fiscal para el primer empleo—, que resuelve en parte el problema directamente relacionado con los ninis, sus familias, quitándole carne de cañón al narcotráfico y demostrando que algunos ya aprendieron que la política no está hecha de palabras sino de hechos. Ojalá Calderón ya sepa que, para bien o para mal, la política en México huele a pólvora.

Bajo esta situación, también tendrían razón quienes piensan que el acoso y el derribo de Rodrigo Medina sólo es una parte más en la operación general contra Peña Nieto.

A todos los partidos les gusta pensar que la política en México ya no es de hambre y pólvora sino que hay tiempo para que se puedan repetir los viejos equilibrios.

Pero ya no hay tiempo. Empezó el juego e irá in crescendo. En 2011 nos enteraremos, por las buenas o por las malas, de cuánto cambió el país.

Mientras tanto, pobre de aquel que se crea el elegido, como el AMLO de 2006 que llevaba 20 puntos de ventaja. Sólo fue necesario que él se hiciera cargo de su campaña para que perdiera 19 y medio.

Si García Luna le da la cabeza de los gobernadores priístas al presidente Calderón, y además cayera un pez gordo del narco, entonces el candidato ideal, el hombre que levantó al PAN de su estado, aunque él no sea panista, sería el secretario de la tan anhelada Seguridad Pública.

Quizás aquellos que apoyan la teoría de que el presidente favorito de Calderón es Díaz Ordaz, no están tan equivocados. Así, el sueño de ver convertido a su hombre de fuego y acero, García Luna, en su Echeverría, para poderle entregar la banda presidencial, tendría sentido; sin embargo, el costo sería bastante más que un tlatelolcazo, sería un país incendiado por los cuatro costados, esperando, eso sí, que las luchas internas entre los hombres de Estado, los jóvenes y “cualquier cosa menos el PRI” nos den un futuro promisorio.


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