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Juan Latapí
Juan Latapí
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04 Marzo 2018 03:10:00
Gatopardismo
HACE 60 AÑOS, EL ESCRITOR italiano Tomás de Lampedusa publicó su novela titulada “El gatopardo”, en la que narra el fin de la aristocracia siciliana a raíz de la unificación de Italia en 1860 y cómo la rancia nobleza aristocrática se oponía a que nuevas clases sociales arribaran al poder. Ante su inminente fin, uno de los personajes aristócratas sentencia: “Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”.

A PARTIR DE ESTA CERTERA frase se acuñó el término “gatopardismo” y si existe una palabra que pueda describir a nuestra clase gobernante es precisamente esta: cambiemos para seguir igual. Sin ir más lejos, hace seis años escuchamos hablar del nuevo PRI, sin embargo las prácticas clientelares, los dedazos, la compra de votos, la opacidad y las verdades a medias siguen como hace 89 años. Es un partido que “cambió” para conservar los intereses de siempre.

NOS DIJERON QUE CON LA mentada reforma energética todo cambiaría, que sería de gran beneficio para el país y el bolsillo de la población y ya vimos en qué acabó. Pero eso sí, mientras tanto los privilegios, prebendas e ingresos millonarios de los líderes sindicales del petróleo siguen conservándose intactos e insultantes para la población. Pero eso sí, ya cambiamos aunque sigamos igual.

POR SU PARTE LOS DIPUTADOS nos presumen que vivimos en un régimen democrático y transparente, que están cambiando al país, que son otros, que ya cambiaron. Pero siguen con las mismas prácticas y sin aclarar los bonos millonarios que regularmente reciben. Ya cambiaron pero siguen siendo lo mismo.

EN SU MOMENTO NOS CACAREARON que las reformas nos transformarían en otro país. Ya no se acuerdan que de la reforma de telecomunicaciones nos dijeron que habría una apertura para evitar el mentado duopolio televisivo y que se beneficiaría a la población; pero ambas televisoras siguen manteniendo sus privilegios publicitarios, poder e ingresos millonarios. Puro gatopardismo.

RESPECTO A LA INSEGURIDAD LAS autoridades nos decían que la guerra del sexenio pasado había sido un rotundo fracaso y que el actual régimen, con una nueva estrategia, cambiaría la situación, mejoraría la seguridad, y ya conocemos los trágicos resultados. La inseguridad ya cambió pero sigue igual o peor.

AQUÍ EN COAHUILA NOS DICEN que se ha avanzado en seguridad y no se retrocederá, que estamos cambiando, pero la ola de robos y asaltos sigue a la alza, así como los suicidios. Pero eso sí, ya estamos cambiando. Nuestros gobernantes aparecen muy sonrientes en los medios, presumiendo cambios y avances pero los abusos de las policías estatales y los desaparecidos siguen igual.

NOS DIJERON QUE LA LEY de Transparencia en Coahuila era una fregonería, pero el destino de los miles de millones de pesos de la megadeuda sigue sin aparecer al igual que el desvío de recursos a empresas fantasmas, y quien solicita esa información se encontrará que está clasificada como reservada y que nadie puede consultar. ¿Cuál transparencia? Claro, ya cambiamos aunque sigamos igual.

LA IGLESIA CATÓLICA NOS DICE que con el Papa actual está cambiando, que hay mayor apertura, pero ahí siguen los prelados homofóbicos que denigran y ofenden a las personas con preferencias sexuales diferentes, además de los encubridores de pederastas. Está cambiando pero sigue igual.

EL GATOPARDISMO TAMBIÉN SE PRACTICA en el sector privado donde los empresarios prometen a sus trabajadores cambios y mejoras pero para que todo siga igual. Por su parte los trabajadores dicen que cambiarán, pero hacen como que hacen y sólo se hacen para que sus privilegios sigan igual.

Y QUÉ DECIR DE LAS instituciones culturales que juran y perjuran que ahora sí son diferentes, que pronto se verán los cambios a través de la promoción del arte y la cultura, pero siguen igual, perdidas en el limbo, controladas por cuida chambas, haciendo más de lo mismo. Cambian para que todo siga igual.

TAMBIÉN A NIVEL INDIVIDUAL, FRENTE a una bronca decimos y prometemos que cambiaremos y corregiremos tal o cual situación, que no volverá a suceder, que todo cambiará. Pero en el fondo actuamos así para poder seguir siendo iguales.

POR SUPUESTO QUE CAMBIAR NO es fácil aunque sea necesario. Seguir atrapados en la comodidad de la rutina y confort es muy cómodo y no implica riesgos. Temer a los cambios es natural pero mientras no se tome el riesgo para cambiar y mejorar todo seguirá igual. Por eso no vale quejarse si no se está dispuesto a cambiar, cambiar de verdad.

EN MÉXICO SOMOS EXPERTOS EN cambiar para que todo siga igual, gatopardos, la única diferencia es que al gatopardismo aquí le decimos “la misma gata pero revolcada”; esa es nuestra triste realidad.

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