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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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18 Agosto 2018 04:00:00
Gobernar, no es fácil
No hay duda que muy distinto es andar en campaña, a gobernar. Y más vale que lo creamos, gobernar no es fácil. Mucho menos lo es con todos los problemas que aquejan al país, empezando con la inseguridad.

Todos los gobernantes o casi todos, tienen que enfrentar una serie de situaciones cuando asumen el poder. Ahí es cuando se enfrentan a la realidad porque distinto es estar en el ruedo y enfrentarse al toro, que ver al toro desde la barrera.

No es lo mismo lanzar ataques a un gobierno, al mismo gobernante en turno, que estar a punto de asumir el control de un país.

Tuvimos elecciones organizadas de manera democrática. A pesar de ello, había personas que se atrevían a dudar de la autenticidad de ellas, argumentando que se estaba fraguando un “fraude” y daban explicaciones no creíbles de cómo se iba a llevar a cabo ese supuesto atentado a la democracia.

¿Qué sucedió? Lo que ya todos conocemos. Hubo un ganador y se reconoció su triunfo. Nadie lo ha discutido.

Aún antes de recibir su constancia que lo acredita como ganador en las elecciones, Andrés Manuel López Obrador ha “tomado” las riendas ante los ojos de todos: Tanto que casi han borrado del mapa al actual presidente, Enrique Peña Nieto.

Nunca, que yo recuerde, había sucedido algo semejante. Es cierto que el que resultaba ganador, se ponía a trabajar en formar su gabinete, sin duda en proyectos, preparándose para el cambio de poderes. Aunque el presidente en funciones, continuaba siendo el Presidente.

Ahora, el “Señor Presidente”, es Andrés Manuel, aún antes de asumir el cargo e imponérsele la Banda Presidencial. En su equipo se dirigen a él como “Presidente electo” y otros, como la Ministra Olga Sánchez Cordero, en reciente evento, omiten el “electo”. Cuestión de enfoque.

Esta situación de reflectores por una parte y ausencia de ellos por la otra, me recuerda aquella frase cruel pero cierta que quedó para la posteridad, aplicada al que llega y al que se va: “Como te ves, me vi, como me ves, te verás”. Haciendo referencia que al ganador le sobran amigos; mientras que al que se va, ya no tanto.

Los reflectores están siendo dirigidos al futuro presidente. ¿Será que es cierto lo que se ha dicho muy insistentemente? ¿Que existe un pacto? Es decir, un acuerdo generoso de “aquí no pasó nada”; tal vez por eso se habla tanto de perdonar. ¿Ya no hay corruptos? ¿No hay mafia del poder? De eso nos daremos cuenta muy pronto.

¿Tenemos dos presidentes? ¡Qué más da! Lo cierto es que hay señales claras de cómo va a gobernar el futuro presidente.

Lo estamos viendo ya con todos los anuncios que ha hecho y no acaba de hacer. Con democracia, según López Obrador; con autoritarismo según otros.

Nombramientos, designaciones que no agradan pero que justifican, como el tener a Manuel Bartlet en el gabinete; el darle una Senaduría a Napoleón Gómez Urrutia y otros más que no acabamos de entender, pero que el próximo presidente sostiene, mostrando su mano firme…… no precisamente democrática como tanto hace alarde.

Tal y como lo acaba de expresar en conferencia ofrecida para explicar la situación del nuevo aeropuerto y donde ha dicho que se harán consultas donde todos podremos opinar.

Considero que los problemas que requieren solución deben ser resueltos por conocedores del tema a tratar. En el caso del aeropuerto como en todo lo que requiera seguridad, deben intervenir expertos en la materia.

Y para eso se elige a un gobernante: Para gobernar.

Reitero, gobernar no es fácil. No es lo mismo andar en campaña alzando la voz y polarizando a ciudadanos que se han sentido dolidos y humillados, que enfrentarse a la realidad y poner orden.

Es muy pronto para hablar de las bondades de un gobierno que aún no toma las riendas pero que ya está participando en las decisiones. El tiempo dirá si valió la pena el cambio, porque opciones, las hubo.

Confiemos en que al país le vaya bien, porque ya es tiempo de sacudirnos de tantas corruptelas. Aunque no creo haya mucho cambio cuando se suma a los corruptos, a los promotores de fraudes electorales, todo porque hay que perdonar. La política de amor y paz ¿funcionará?


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