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Antonio Navalón
Antonio Navalón
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Periodista, voyerista de la vida y vendedor de libros. www.antonionavalon.com

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18 Octubre 2010 04:06:15
Golpe en Monterrey
Fue una humillación nacional e internacional

Desde que Curzio Malaparte describió las técnicas perfectas para dar un golpe de Estado se sabe cómo hay que echar a alguien del poder.

Se aconseja sigilo, la noche como cómplice, abusar de la confianza, controlar centros vitales como la información, y convencer a todo el mundo de que mucho antes de que una bala, un tanque o un congreso local remueva al gobernante, éste ya no le servía a nadie.

Rodrigo Medina está a punto de instaurar un momento histórico en la política contemporánea del país. Es el primer Gobernador que en su primer Informe tiene que hacer evidentes intereses que siempre existieron, pero que por sobrevivencia del sistema no se hacían públicos.

Uno, las intrigas políticas desestabilizadoras que él atribuye a algunos medios de comunicación —al más importante diario de Nuevo León, por ejemplo—; a algún grupo de empresarios, y a los panistas perdedores. No ve que la mano que mece la cuna es, para su desgracia, tanto panista como priísta, y que los intereses están por encima de las ideologías.

Quien esté tratando de echarlo, y ya casi lo ha logrado, sabe lo que hace frente a su imagen de gobernador bien intencionado, pero absolutamente incompetente.

Justo cuando sus palabras retumbaban pidiendo un pacto de paz mediante spots televisivos en los que dice lo bien que puede ir todo, volvieron los narcobloqueos.

Fue una humillación nacional e internacional. Los gobernadores electos, que acudieron al primer Informe de Gobierno del compañero Medina vieron lo que les podría pasar si no le hacen caso al otro poder, ¿al verdadero?

Medina fue el secretario de Gobierno de Natividad González Parás y aquellos polvos traen estos lodos. El pactó la continuidad para llegar a la Gubernatura; la violencia en ascenso y la incapacidad gubernamental son parte de la herencia. Se hunde porque no sabe cómo evitarlo; le amarraron las manos, o le estorba a alguien.

Lo que le pasa o le suceda al gobernador Rodrigo Medina es mucho más importante que su destino individual. Primero porque Nuevo León es un estado emblemático y segundo porque Monterrey era un ideal de progreso para toda América.

Si el PRI y el PAN en Monterrey comparten despacho, interés y parque, ¿quién y por qué exactamente quiere echar al joven y hasta hoy, incompetente Medina?

¿Si él ya les repartió cargos y negocios para qué quieren más?

Por qué intereses a la sombra quieren partir a México en dos: en la frontera entre el pasado y el futuro, entre el desarrollo y el subdesarrollo que ha significado la historia de Monterrey.

Rodrigo Medina, por si él mismo no se había enterado, está en manos de muchas fuerzas hostiles que lo quieren echar. La verdad es que su parte de la tarea la hizo mal y sigue haciéndola mal cuando busca la intriga fuera de su propia casa.

En el México de hoy ya no eliges entre plomo o plata; aquí, o te enteras y obedeces o desapareces… como Rodrigo Medina.

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