×
Yuriria Sierra
Yuriria Sierra
ver +

" Comentar Imprimir
06 Septiembre 2015 04:00:16
Grace y la cannabis
Hace unas semanas escribí sobre un reportaje publicado en El Financiero: Mariguana crea CEOs en Estados Unidos; la resumo rápido: mientras el debate sobre la legalización de la cannabis continúa en algunos estados de nuestro país vecino, en los territorios donde ya es asunto cerrado y aprobado ha nacido una industria que da empleo, paga impuestos y, obviamente, no genera violencia. Empresarios allá, criminales acá, porque aquí el negocio de la mariguana sigue siendo ilegal, sólo genera ganancias millonarias para los cárteles y violencia. Allá la mariguana se usa como auxiliar en tratamientos médicos y se sigue investigando sobre sus alcances. Aquí estamos perdidos en el prejuicio sobre la legalización, ni al debate hemos llegado.

Pero justamente, sobre su uso con fines terapéuticos conocimos (gracias al buen oficio del diputado Fernando Belaunzarán y una primera plana del Washington Post) hace días la historia de Grace, una pequeña mexicana de 8 años que padece el síndrome de Lennox-Gastaut, una enfermedad parecida a la epilepsia. Ha sido sometida a infinidad de tratamientos médicos con el fin de controlar las convulsiones que han llegado a ser hasta 400 por día. Tantos han sido los
medicamentos y tratamientos fallidos, que ahora la única esperanza para Grace es probar con fármacos que contienen cannabidiol, una de las varias sustancias que componen la mariguana. Aunque hay evidencia de que estos medicamentos ayudan a reducir la frecuencia de las crisis convulsivas, aún se siguen realizando estudios para tener total conocimiento sobre los alcances de estos. El tema es que esta posibilidad llega después de un proceso legal que tuvo que
realizar la familia de la nena. En México está prohibida la venta de mariguana y cualquiera de sus derivados, incluidos los fármacos. Una política prohibicionista que no ha servido para nada, salvo para derramar sangre inocente, fuegos cruzados, extorsiones, corrupción, derecho de piso, infiltración de las fuerzas de seguridad, aterrar a poblaciones enteras y dar las peores notas de México en el extranjero. Y, ¡ahora resulta que tendremos que ser importadores de mariguana
medicinal!, pero final y felizmente, la familia Elizalde podrá importar, por primera vez en la historia de nuestro país, aquella sustancia que sirva como nueva y última alternativa.

Que el caso de Grace sirva para impulsar un debate que es necesario: el de la legalización. Comencemos, pues, a salir del clóset para generar siquiera, una discusión. Que el ejemplo de EU sirva para comenzar a replantearnos lo que queremos que suceda con una industria que aquí es ilegal y cuyas consecuencias las conocemos todos, pero que allá ha comenzado a transformarse. Demasiado tiempo hemos estado bajo la sombra de un narcotráfico que cada día hace
millones de dólares, todos manchados de sangre, por supuesto. Y no, las estrategias acá no han servido, ya no digamos para erradicarlo, ni siquiera para contenerlo.


El fin de semana pasado me tomé un par de horas para ver el inicio de la serie Narcos, que estrenó Netflix, basada en la vida de uno de los más grandes capos del narcotráfico del mundo, el colombiano Pablo Escobar. En los primeros capítulos, el agente de la DEA enviado por EU a Colombia narra cómo se transformó Miami una vez que la cocaína llegó a sus calles: un negociazo por el que inmediatamente se comenzó a derramar sangre. Una imagen que en México
resulta tan cotidiana. ¿Cuántas cosas han cambiado en la vida diaria de las personas a raíz del narcotráfico? Convertir a la mariguana en una sustancia legal que, además de generar una industria que pague impuestos y genere empleos, genere también conocimiento médico. Y como en el caso de Grace, pueda también mejorar las condiciones de vida de miles de personas... No permitirlo si todo es un pasón... pero de lanza.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2