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Redacción
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09 Julio 2015 04:00:06
Grecia 24 horas
Se está dejando sentir en el mercado financiero internacional el coletazo de incertidumbre y volatilidad emanado de la crisis helena y su capacidad de negociación para con la llamada Troika (Banco Central Europeo, Comisión Económica y Fondo Monetario Internacional) que no es otra cosa que los acreedores y avalistas de Grecia de la última década.

Ubicar el tema heleno más allá de la conflictividad del momentum con su demagogia implícita llevaría a comprender por qué una nación pequeña dentro del tren económico europeo ha decidido, su nuevo gobierno de extrema izquierda, subirse a las barbas de Alemania y Francia.

Tsipras ha sostenido inquietantes conversaciones y reuniones con Putin buscando una especie de cobijo económico-financiero, un respaldo de futuro en caso de verse asfixiado sin recursos y con la disyuntiva de abandonar el euro para volver al dracma. Esto es consumar el Grexit.

Ni a Angela Merkel, canciller alemana, ni a Francois Hollande, presidente de Francia les ha provocado simpatía alguna el coqueteo de Tsipras con Putin. Quizá por ello la reiterada paciencia, tranquilidad y conminamiento al diálogo de parte de Hollande.

Merkel es más adusta en su postura germánica “un buen europeo no es aquel que busca un acuerdo a cualquier precio” pero dejar ir a los griegos costaría a Alemania meter al enemigo en casa.

Si se deja de ver a Grecia como un artífice meramente monetario y económico que forma parte de un club y se le sitúa en un plano geopolítico y geoestratégico entonces ostenta una sitio privilegiado.

Grecia está ubicada entre Europa, Asia y África, el presidente Putin pretende construir un gasoducto en el Mar Negro que involucraría tanto a
Turquía como a Grecia.

Asimismo hay interés de ambas partes por el Egeo, Tsipras no descarta emprender negociaciones con Gazprom para explorar proyectos conjuntos de petróleo y gas en la zona.

El devaneo griego es en suma peligroso. Ante el envite bélico de Rusia a Ucrania las relaciones entre rusos y europeos se han congelado, en ese Gulag, Putin anunció que no renovará a partir de 2019 el contrato de suministro de gas a los europeos. Menudo problema para los europeos que dependen en este sentido de los rusos.

La asonada de Putin también incluye un boicot discriminado a varios productos europeos, granos, frutas y hortalizas; así como a las inversiones, al comercio y hasta al turismo ruso que ha decrecido en las ciudades europeas. El boquete del veto ruso significa 5 mil millones de euros menos para la industria
alimentaria europea.

Europa lo que ha hecho es limitar el mercado financiero europeo a Moscú, aplicar un embargo de armas de fuego y en “esta fase tres” aparcó diversos proyectos de cooperación con los rusos.

A COLACIÓN

Y luego está China: el gobierno de Tsipras revela su afinidad con los chinos ofreciéndose como un aliado comercial, la puerta del gigante asiático a Europa y la ventana para que fluyan las inversiones.

Desde 2009, la empresa china Cosco, pagó 500 millones de euros por hacerse con un tercio del control de El Pireo, el puerto más importante de Grecia uno de los más grandes en la cuenca del mar Mediterráneo, y dentro de los diez más relevantes en movimiento de contenedores de Europa. Es la salida hacia Oriente.

Si Tsipras ha viajado al Kremlin para afianzar relaciones no ha viajado todavía a China pero sí ha sostenido varias reuniones con los dueños de Cosco a quienes habría ofrecido -en una posible privatización-, que se hicieran del control completo de El Pireo.

La estrategia real de Tsipras solo la conoce él y posiblemente el Kremlin, quizá por ello las tres llamadas que realizó el primer ministro griego al día siguiente del referéndum fue a Merkel, Hollande y Putin.

Los dos primeros se han reunido de manera urgente en El Elíseo, Hollande insiste en tener paciencia y lograr un acuerdo sensato. Lo mismo ha pedido, el martes pasado, el presidente Obama en conversación telefónica con Merkel y en otro telefonema a Tsipras.

Y en el océano de la desconfianza, Merkel ha dicho que no habrá más dinero hasta que Tsipras presente un convenio creíble y cumplible... que a estas horas sigue sin aparecer. O quizá finalmente Tsipras se saque el as de debajo de la manga.



@claudialunapale


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