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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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07 Abril 2018 04:00:00
Guía para un voto inteligente
“Cuando suficientes personas hacen falsas promesas, las palabras dejan valer. No hay más respuestas, sino sólo mejores y mejores mentiras”.

Fenomenal frase. Y no la dijo algún filósofo. Es parte del discurso de Jon Snow en el episodio final de la temporada 7 de Game of Thrones, cuando pone en riesgo una alianza con Cersei al negarse a apoyarla. Eligió principios sobre pragmatismo.

A veces la sabiduría viene de cosas tan banales como una serie de TV. ¡Ufff! Es como si el guionista hubiese venido a México para inspirarse. Estamos ahogados en rollo.

Las palabras de un líder pesan, pero sus acciones dejan huella. De nada sirve hablar bonito si no se hace nada. Excelente tema ahora que acaban de iniciar las campañas.

Prepárese para sufrir millones de spots con frases y promesas huecas.

¿Qué hacer para preparar un voto inteligente? Primero, enmarcar la decisión con un dicho del profesor de Stanford Joel Peterson: “Nada es más importante que contratar. Nada”.

Y más en la política. A fin de cuentas, en una empresa se puede despedir a un burro(a), mientras que en la política nos quedamos sufriendo los rebuznos de muchos asnos que gobiernan y legislan. Por eso ya no hay que elegirlos.

Le propongo dos reglas básicas para elegir bien:

* Tomar tiempo para investigar. Por esto escribo con antelación. Hay tarea por realizar.

* Evitar votar por el partido. Ya hemos visto que hay muy malos elementos de toditos los colores. A fin de cuentas, gobernará una persona.

Para evaluar a los candidatos(as), contemplar:

CAPACIDAD INTELECTUAL

En dos vertientes. Primera, en el IQ, en el coeficiente intelectual. ¿Cómo intuirlo? A falta de un test sicométrico (debería ser obligatorio), están las calificaciones en carrera (y qué estudió y dónde).

Y no nada más el promedio, sino el listado completo de materias. Prueba de ácido: ¿qué tal le fue en clases numéricas? Porque –no sé usted– yo estoy harto de rolleros con cero capacidad analítica y lógica. ¿El candidato no las da? Mal vamos.

Y segundo, en el EQ, su inteligencia emocional: la manera en la que enfrenta circunstancias difíciles. Revise en las hemerotecas de nuestros diarios cómo enfrentó el candidato(a) las críticas y acusaciones. ¿Escucha? ¿Razona? ¿O sólo ataca y descalifica?

TRAYECTORIA Y EXPERIENCIA

Algunas preguntas a contestar:

* ¿Tiene experiencia en la vida real? ¿Ha trabajado en una empresa? ¿Como profesionista? ¿Ha generado empleos?

* ¿Cuáles son sus logros cuantificables y comprobables? Si gobernó, ¿cómo dejó su encargo en obra y deuda? Si fue legislador, ¿cuál fue su porcentaje de asistencia y votación? ¿qué iniciativas votó? ¿Está de acuerdo con sus decisiones?

* ¿Qué opinan sus clientes? Si gobernó, ¿qué dicen las encuestas de medios confiables sobre su desempeño?

IDEAS Y PROPUESTAS

Busque y lea sus planes y proyectos y páselos por este rasero:

* ¿Se han implementado en otras latitudes? ¿Qué tal les fue?

* ¿Dice cómo o sólo menciona los qués?

* ¿Está de acuerdo con su ideología? Por ejemplo, ¿cree usted que un maestro debe de ser evaluado? ¿Piensa que el Estado es un buen administrador?

Otros dos aspectos fundamentales a evaluar:

1. INTEGRIDAD. ¿Vive de acuerdo con sus ingresos históricos? ¿Cuántas casas tiene, a dónde viaja, qué carro maneja, etc.? ¿Presentó públicamente su 3 de 3? ¿Ha sido acusado de enriquecimiento?

2. EQUIPO. No contratemos a nadie que no informe con detalle cuáles serán sus colaboradores. Si ya los dio a conocer, páselos por este proceso.

Cierro repasando tres errores al contratar según Peterson y que son perfectamente aplicables al decidir su voto:

1. Contratar como “comida rápida”. Al ahí se va.

2. Contratar al “currículum” y no a la persona.

3. No verificar referencias. Son las únicas que SÍ conocen realmente al candidato (a).

Claramente este no es un listado exhaustivo. Pero el punto es que hay que seguir un proceso. Defina aspectos que le interesen e investigue. Dedíquele tiempo.

Finalmente, le propongo ser un elector activo. ¿Son puros burros? Escríbales, quéjese. Use las redes. Denuncie. Pongamos presión desde ahora y claro, aún más después de las elecciones. ¿Se apunta?

Posdata. Luis Rubio enmarcó perfectamente la elección en su editorial de este domingo: miedo vs enojo.

El problema es que el miedo es de los más preparados, de la minoría. La pobreza económica y educativa que tan bien le funcionó al PRI por décadas hará que el enojo triunfe sobre el miedo (y la razón). Por eso tristemente va a golear el rayito.

En pocas palabras:

“Una onza de desempeño vale más que una libra de promesas”, Mae West, actriz norteamericana.
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