×
Armando Fuentes Aguirre
Armando Fuentes Aguirre "Catón"
ver +

" Comentar Imprimir
06 Octubre 2014 04:10:54
Habilidad política
Libidiano Pitonier, hombre dado a lúbricas voluptuosidades, se estaba refocilando en el lecho del pecado con la esposa de su mejor amigo.

Arrebatada por la pasión ignívoma ella le pidió vehementemente: “¡Bésame, papacito! ¡Bésame!”.

“No haré tal cosa -respondió muy digno el follador-.

Ya de por sí me siento bastante mal haciendo esto”... El niñito le dijo a su mamá: “Creo que mi papi se va a comprar un cochecito de juguete”.

Preguntó la señora: “¿Por qué supones eso?”.

Explicó el pequeño: “Vi su cartera, y en ella trae ya la llantita de refacción”... Declaró una damisela: “Tengo los ojos bien abiertos: Solamente hago el sexo con los hombres que valen la pena”.

Alguien le preguntó: “Y ¿qué haces con los que no valen la pena?”.

Respondió ella: “Lo hago también, pero cerrando los ojos”... Decía don Martiriano hablando de doña Jodoncia, su mujer:

“Sé que a veces siente ganas de iniciar el día con una sonrisa, pero siempre se sobrepone a ese impulso”... Don Frustracio les contó a sus amigos: “Cada tres meses mi esposa accede a realizar el acto del amor.

Por desgracia la fecha coincide siempre con el dolor de cabeza que le da cada tres meses”... Obra de Dios y de María Santísima fue que los estudiantes politécnicos no le hicieran al secretario Osorio Chong una proposición indecorosa, pues igual habría tenido que obsequiarla.

Los jóvenes mostraron una habilidad política mayor que la del Gobierno.

Hicieron coincidir su movimiento con las vísperas del 2 de octubre, lo cual puso a los funcionarios contra la pared, y se portaron en tal modo ordenado y pacífico que se ganaron la simpatía y el apoyo de la gente.

Llegaron vencedores, pues, a Bucareli, y al titular de Gobernación no le quedó más que mostrarse habilísimo negociador diciendo que sí a todo, allanándose de plano a la totalidad de las demandas de los estudiantes.

Abrió ya la compuerta. Lo demás vendrá en cascada hasta culminar seguramente -vaticinio no muy arriesgado- con una autonomía por la cual el Politécnico quedará libre por completo de la injerencia gubernamental, con la capacidad de nombrar sus autoridades y definir su propio rumbo.

La hasta ahora morigerada institución, tan institucional, empezará a sufrir entonces los males por los cuales ha pasado ya la UNAM, y sabrá de paros y de huelgas un semestre sí y otro también.

A nadie se podrá culpar de eso.

Cosas son del tiempo y de las circunstancias.

Los politécnicos reclamarán todo lo que los universitarios tienen en materia de libre determinación, y no será posible ya frenar esas demandas, por lo demás legítimas. Yo celebro esto como una conquista más de los ciudadanos frente al Gobierno.

Y vaya que muchos de quienes la consiguieron ni siquiera son ciudadanos todavía... Un hombre rico y de alta sociedad llegó a las puertas del Cielo.

San Pedro revisó su expediente y le dijo enseguida: “Puedes pasar”.

Contestó el hombre al tiempo que se disponía a retirarse: “No me interesa”.

“¿Por qué?” -se sorprendió el apóstol. Replicó el individuo: “No me inspira confianza un lugar al que se puede entrar sin haber hecho reservación”... Otro sujeto, en cambio, fue a dar al infierno.

Al trasponer las puertas del sitio de la condenación se asombró al verlo lleno de hermosísimas mujeres y de barricas de vino y de cerveza. “¡Fantástico! -exclamó lleno de entusiasmo-.

Si así es este lugar ¿por qué entonces le llaman infierno?”.

Explicó un diablo: “Porque las barricas tienen un hoyo abajo, y las mujeres no”... Usurino Cenaoscuras, hombre avaro y cicatero, se molestó al ver que su hijo mayor salía de la casa llevando una linterna de mano.

“Te acabarás la batería -le reclamó-.

¿A dónde vas?”. Respondió el mozalbete: “A cortejar a las muchachas”.

Manifestó con acrimonia el cutre: “Yo jamás llevé lámpara al ir a cortejar a las muchachas”.

“Lo sé -contestó el hijo-. Y mira lo que te agarraste”... La esposa de Capronio leía el periódico.

Le dijo a su marido muy molesta: “¡Qué barbaridad! Aquí viene el anuncia de un sujeto que ofrece a su mujer por una noche a cambio de un abono para la temporada de futbol”.

“Es un imbécil” -comentó Capronio.

“¿Verdad que sí?” -dijo ella. “Sí -confirmó Capronio-.

La temporada ya va muy adelantada”... FIN.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2