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Dan T
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11 Septiembre 2018 04:07:00
Hablemos de traiciones
Si le das una pistola cargada a un chimpancé, no te puedes quejar de que el simio provocó una masacre. Lo mismo pasa con Cuauhtémoc Blanco y Morena: los del partido de AMLO no se pueden quejar de que el “Temo” juegue rudo, pues ellos mismos sabían que no estaban postulando como candidato a un monje budista, sino a un americanista.

Resulta que la presidenta de Morena, la señora del tinte permanente Yeidckol Polevnsky, está muy enojada porque Cuauhtémoc Blanco cometió la osadía de no darle chamba a uno de sus consentidos y tampoco le regaló la mitad de las secretarías de su Gobierno a Morena. Originalmente, los lopezobradoristas pretendían que el próximo gobernador de Morelos incluyera en su gabinete a Rabindranath Salazar, no porque sea bueno en algo, sino porque es un cuadro de Morena y lo quieren algún día de gobernador.

Yo no sé si López Obrador le pidió realmente a Cuauhtémoc que le diera chamba a Rabindranath y si también le exigió la mitad del gabinete. No lo dudo, pero no lo sé. Supongo que Yeidckol sí lo hizo. Pero haya habido un pacto o no, la realidad es que el ídolo de Tlatilco les aplicó la “cuauhtemiña” y les robó el balón del gabinete quedándose con todos los cargos para sus cuates.

Bien dicen que sólo los amigos traicionan. Un enemigo no te va a traicionar, porque no tiene ese poder sobre ti. La traición es dolorosa porque no te la esperas. Te traiciona la persona en la que confiaste, aquella en la que creías. Dicen que una traición duele más que un balazo. Eso me dijo el primo de un amigo.

Pero, bueno, así es esto: en la política la traición es inevitable, a veces necesaria. Por eso los políticos dicen que quien se va de su partido, es un traidor; pero quien deja su partido para venirse de este lado, en realidad es un demócrata.

Cuando Blanco rompió con quienes lo hicieron alcalde, todos en Morena lo llamaron demócrata. Cuando ganó la gubernatura, lo calificaron como un héroe. Hoy que les agandalló los cargos, lo llaman traidor.

Por lo visto a Polevnsky se le olvidó aquel pasaje de las escrituras en el que Jesús se muestra preocupado por la degradación de la humanidad y la pérdida de valores, especialmente por el consumo de drogas. Debido a eso, le pidió a sus discípulos recorrer el mundo y traer muestras de todas las drogas posibles para saber por qué las personas estaban corrompiendo su alma con esas sustancias del diablo.

Uno a uno fueron llegando los discípulos y Jesús los recibía efusivo. Toc, toc.

- ¿Quién es? –preguntó Jesús–

- Soy Marcos.

- ¿Y tú qué traes Marcos?

- Traigo mariguana, señor.

- Pasa, pasa. ¿Quién es?

- Soy Pedro, señor.

- ¿Y qué traes a la reunión?

- Traigo coca colombiana, señor.

- Muy bien, pasa. Otra vez tocan

- Soy Juan, maestro.

- Hola Juan, ¿qué me trajiste?

- Traje peyote de México...

- Pasa, por favor. ¿Quién es?

- Soy Judas.

- ¿Y qué traes, Judas?

- ¡¡¡TRAIGO A LA DEA, CABRONES!!! –respondió el traidor discípulo– Todos están arrestados. Agentes, el barbón es el líder. ¡Páguenme la recompensa!

Y ahora, como despedida, una hermosa historia de amor con final trágico: Ella le dijo a él, “a nuestra relación le hace falta magia”. Acto seguido, desapareció de su vida.

¡Nos vemos el jueves!
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