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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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05 Agosto 2017 04:00:00
¿Hacia dónde vamos?
En plática informal surgieron varios temas. Entre ellos, inevitable, se empezó a hablar de la situación que prevalece en el país. Sabemos que hablar de política y religión es difícil coincidir, sin embargo, no podemos alejarnos del panorama que vive no solo nuestro país, sino el mundo entero.

Y como sucede en todos los grupos de amigos, ya sea de señores o de damas, aunque no se llegue a ningún acuerdo para solucionar problemas, por lo menos sí se participa con opiniones.

No podemos alejarnos de la realidad que se vive en diferentes puntos del planeta.

Vemos a un país hermano como Venezuela, inmerso en la violencia pero a la vez ofreciendo los ciudadanos un ejemplo de unidad y lucha al salir a las calles y enfrentarse a una dictadura que ya nadie desea, no solo en ese hermoso país, sino en cualquier otro.

El poder no debería utilizarse jamás para agredir, humillar, doblegar o someter a un pueblo. Por el contrario, quien esté al frente de un gobierno está obligado de buscar el bienestar para todos los ciudadanos, no asumirse dueño y señor de todo lo que le está siendo dado en custodia.

Imponer una ideología que no todos comparten, es un error en el que caen con frecuencia quienes están convencidos que solo ellos tienen la verdad y la solución a los problemas existentes.

Pretender ignorar a quienes no piensan como ellos y no están de acuerdo con sus acciones.

Seres que se sienten “iluminados” al creer que alguien del más allá les habla ¡Por Dios! Locos de poder, de ambición manejan una situación política con fraudes, con engaños, con atropellos para imponerse.

Al ver lo que sucede en un país hermano, debería invitarnos a reflexionar. ¿Hacia dónde queremos ir? Observar el festejo que realizaron algunos simpatizantes mexicanos de la “Revolución Bolivariana” me pregunto: ¿Eso queremos?

¡Por supuesto que no! Nosotros no necesitamos importar ideologías de ningún lado. Tuvimos ya una revolución que costó muchas vidas, no se requiere iniciar más enfrentamientos tratando de imponer ideas.

El radicalismo no es bueno y eso lo sabemos perfectamente. Si nuestras instituciones, incluyendo las de promover e impartir justicia, se han visto afectadas es porque al convenir a los intereses de unos cuantos, se ha permitido.

Curiosamente todos decimos amar a nuestro México. En los partidos políticos sus integrantes creen tener la solución a los problemas que aquejan al país. Van contra la corrupción y los corruptos. Al menos eso dicen.

La realidad es que critican a otros sin ver sus propios errores.

Para acabar pronto, nadie tiene la varita mágica que ayude a solucionar nuestros problemas, tenemos que trabajar todos unidos para solucionarlos.

Se habla de corrupción como un tema actual: Como la enfermedad que hay que erradicar. Sin embargo, se siguen formando partidos políticos para contender. Lo malo es que no van solos por el voto, sino que tienen que unirse a otros partidos para lograr mantener su registro.

¿En qué ha beneficiado al país tener y sostener tantos partidos? ¿Por qué no eliminan las representaciones plurinuminales?

Cómo no decepcionarnos si vemos más de lo mismo. A la hora de la repartición, ahí están todos. Los Congresos, le cuestan mucho al erario: Dietas, bonos, prestaciones y quién sabe qué más habrá por ahí.

Conocer los casos de corruptelas créame, decepcionan e indignan. Como también preocupa que algunos aplaudan y pretendan copiar a dictadores. Realmente ¿Qué queremos para nuestro México? ¿Hacia dónde va el país?

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