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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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20 Agosto 2017 04:15:00
Hacienda El Perote, en Parras, Coahuila
A mi estimado amigo Ignacio Chacón ‘Nacho’, agradeciéndole sus finas atenciones

Mis queridos amigos: pues ya se nos acabaron las vacaciones a muchos, y la mayoría de las mamás decimos ‘bendito sea Dios’, ya que tanto tiempo los hijos en la casa, no me dejarán mentir, más de una se han querido arrancar los cabellos, ¿o no mamás? Pero cómo se aman los hijos, la mayor bendición sin duda alguna.

Pues qué les cuento amigos queridos, que el fin de semana pasado recibí la invitación de mi estimado amigo Ignacio Chacón, Nacho para los amigos, propietario de la bellísima Hacienda El Perote, en el Pueblo Mágico de Parras de la Fuente, Coahuila.

Construida entre un “gran pulmón verde”, diría mi papá, el doctor Jorge S. Marroquín de la Fuente.

Árboles hermosísimos de muchos años que con su frondosidad maravillan a cualquiera en esa bella entrada a la hacienda, es un camino hermoso donde los árboles te dan la bienvenida, con ganas de bajarte del auto para abrazarlos y recibir su bella energía, su frescura da vida a este bellísimo e histórico lugar.

Como cada año, mi amigo Nacho organiza una bella velada, con una deliciosa cena que siempre nos sorprende como el año pasado, y claro, esta no fue la excepción. Ahora nos tocó una riquísima paella, y bueno “pa’ él”, también; por aquello de los compadres sentidos que nunca faltan.

Y bueno ahora sí me animé a participar en el baile de la uva, un ritual de los lugareños, donde primero empezaron los matlachines a bailar frente a la piscina que se veía muy lindo, luego el ritual donde nos metemos a un contenedor de madera muy grande lleno de uvas, y descalzos empezamos a bailar sobre ellas, la sensación es rica, fue muy lindo.

Realmente amigos queridos es de verdad un santuario a donde vas a relajarte, a olvidarte del bullicio de la ciudad, cuenta con una área nueva de habitaciones muy lindas, amplias, con aire acondicionado, pantalla LED, Sky, con unos colchones que la verdad ya no sabes si quedarte dormido todo el día, o ir a disfrutar de la calidez de la piscina que, a diferencia de los demás hoteles, no hay horarios para utilizarla, así que puedes estar nadando custodiado por esos enormes árboles verdes que lejos de darte miedo, te cuidan, te llenan de alegría y mucha paz.

Ypor supuesto, acompañados de la familia, los amigos queridos, o de tu pareja, de verdad que hemos estado muy contentas en este mágico lugar.

Mi hija Estefanía y mi querida y gran amiga, compañera de aventuras y de vida, Gloria Dávila, sólo nosotros sabemos por cuántas experiencias hemos pasado desde los 5 años, te quiero mucho hermosa.

Así que regresaremos a la Hacienda El Perote con las siempre finísimas atenciones de mi estimado amigo Nacho, que se esmera en atender a cada uno de sus huéspedes y amigos. Hay un área también más antigua y rústica, junto a las barricas, donde almacenan el buen vino de la casa, y pueden catar, estando hospedados, o también sólo de paso, y llevar el delicioso vino a sus familiares y amigos. Siempre será un buen obsequio, ¡bienvenidos todos!

También pasamos una velada muy alegre con el cantante Nicho Hinojosa, que nos deleitó con varios temas, donde al final algunos aficionados terminaron cantando a capela.

Y más de uno seguramente al terminar se deben haber echado un chapuzón, ya que el agua de la piscina está templada, y con la luna, que brillaba como nunca, de testigo del amor que bendito Dios nunca falta.

¡Vaya que quisiera regresar amigos!, de verdad es una excelente opción, y tan cerca de nuestra ciudad de Saltillo, hice hora y media a velocidad normal, 100 km x hora.

Algunos dirán sí cómo no, debes haber ido más rápido, pero no, llevaba carga muy fina, diría mi abuelita Julieta que de haber vivido hasta ahora tendría al 8 de agosto 109 años. Cómo hubieran disfrutado mis abuelitas este bello santuario, ya me las imagino sentadas pelando y comiendo deliciosas granadas, para después hacer esos suculentos chiles en nogada, que aún se me hace agua la boca, pues ya no alcanzamos a comerlos, ya teníamos que regresarnos.

Pero si ustedes se animan me avisan, para encargarles unos chilitos que estaban preparando unas bellas damas chef que venían de Los Ángeles, California, y no recuerdo si me dijeron también de Guanajuato, me han de disculpar por mi “buena” memoria.

Finalmente me falta visitar la cueva de los murciélagos, mi hija sÍ va cada que vamos, ahí mismo en la hacienda.

No me resta más que agradecer a mi amigo Nacho, nuevamente por sus finas atenciones. Muy recomendable para lunamieleros que gustan de paz y romanticismo. También es muy visitada por extranjeros que, por cierto, a una pareja de Alaska le gustó tanto que se instalaron ahí y ya llevan muchos años viviendo en la hacienda, imaginen los extremos del clima.

Así de mágico es este bello lugar, también aquí se puede “sanar el alma” o por lo menos se te olvidarán tus males.

Y bueno, nunca sabes con qué sorpresa te encontrarás, amistades para toda la vida y porqué no, hasta un viejo o nuevo amor… Esperamos volver pronto, ¡primero Dios!

Reciban un abrazo fraterno, de su amiga y terapeuta Verónica, hasta la próxima, ¡bendiciones!

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