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Yuriria Sierra
Yuriria Sierra
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20 Noviembre 2016 04:00:00
Halcones del terror
¿Se acuerda de los juicios de Nuremberg? Con todo pesar, tal vez estamos a punto de ver algo parecido. Racista, islamófobo, homofóbico, antiabortista. Así fue trazado el gabinete de Seguridad de Donald Trump. Ayer se dieron a conocer los nombres de quienes acompañarán al republicano. Extremismo puro. Jeff Sessions será fiscal general, Michael Flynn será consejero de Seguridad Nacional y Mike Pompeo estará al frente de la CIA. Estos tres nombres están asociados al “yunque” estadunidense.

Michael Flynn es cercano a Trump. Lo acompañó durante su campaña, ha hecho claras y tajantes declaraciones contra la comunidad musulmana, argumentando que el miedo a ellos es “racional”. Ha negado en varias ocasiones que el islam es una religión. Antes de conocer este nombramiento, ya se había hablado de esa promesa que hizo el hoy Presidente electo, de “empadronar” a todo ciudadano de origen musulmán. Desde hace unos días, en redes sociales ha tomado fuerza un movimiento llamado #IwillRegister (Yo me registraré), que impulsan jóvenes con la intención de boicotear esta iniciativa. Los jóvenes que se han sumado pretenden irse a “empadronar” sin ser necesariamente musulmanes. Más bien, lo que quieren es mostrar solidaridad para sacudir esa tonta idea de que todo aquel con sangre del mundo árabe es terrorista, como lo ha expresado repetidamente Trump y el próximo consejero de Seguridad.

Jeff Sessions, nombrado procurador general, es uno de los personajes más conservadores de la Cámara Alta, donde hoy es senador por el estado de Alabama. Unos ejemplos de su extremismo: defiende el uso de la tortura para sospechosos de terrorismo, es declarado enemigo de los migrantes, el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la legalización de la mariguana. A diferencia de Trump, quien dice que el cambio climático es un cuento de los chinos, Sessions simplemente afirma que éste problema no existe.

Mike Pompeo, otro republicano con un largo historial, también de posición extremista, está a favor de la portación de armas (un tema ampliamente debatido durante los años de la Presidencia de Obama, quien intentó hacer ajustes a la Segunda Enmienda), también vota por la permanencia de Guantánamo (otro tema que Obama resolvió durante su mandato), pide la pena de muerte para Edward Snowden, el responsable de WikiLeaks, y acusa a todo musulmán de ser cómplice de actos terroristas.

Éstas son las fichitas a las que Donald Trump les ha asegurado cuatro años en el poder. Cuánto peligro hay en esto. Hace un par de días, un informe del Centro Legal para la Pobreza Sureña documentó cerca de 437 casos de delitos y actos de odio contra minorías (afroamericanos, latinos, musulmanes o LGBT) tras la victoria electoral de Donald Trump. Más de cuatrocientos en sólo una semana. Y es que su triunfo legitimó a muchos de sus seguidores un discurso de racismo irracional que creíamos superado o al menos no tan presente.

Con la llegada de estos personajes al gobierno del país más poderoso del mundo, las políticas en materia de seguridad serán endurecidas. Así lo prometió Trump en campaña, regresar “la ley y el orden” a como dé lugar. Sabemos que para él, y sus votantes, los problemas de Estados Unidos son responsabilidad de los migrantes. Y si a una semana de la elección vemos una discriminación rampante, una vez que inicie el gobierno del republicano las cosas podrían ponerse peor, porque quienes estarán a cargo de revisar los temas de seguridad tienen tatuado un halcón en la frente, como aquellos que en la Alemania nazi adoraron ese símbolo que por sí solo tanto horror representa en la historia del siglo XX.
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