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Rafael Loret de Mola
Rafael Loret de Mola
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Rafael Loret de Mola Vadillo (Tampico, Tamaulipas; 25 de octubre de 1952). Periodista y escritor mexicano, conocido por ser uno de los más serios críticos del sistema político mexicano. Sus libros, muchos de los cuales han sido best-sellers, contienen información confidencial sobre numerosos actores políticos de México. Jamás ha sido desmentido públicamente.

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24 Julio 2017 04:00:00
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Tras la extradición de Javier Duarte de Ochos, la semana anterior, se plantearon varias interrogantes acerca de asuntos paralelos. Por ejemplo, ¿qué sucederá, por fin con el ex gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington Ruvalcaba, preso en Florencia, Italia, y reclamado por los Estados Unidos? Otra, ¿y Roberto Borge Angulo, segundo ex mandatario de Quintana Roo tras las rejas –el primero fue Mario Villanueva Madrid, ahora recluido en Morelos por un toma y daca incomprensible-, en Panamá precisamente, sin que se haya dado a su caso la misma relevancia?

Y hay otros que divagan por allí, como César Duarte Jáquez, de Chihuahua, a quien acaban de obsequiar –hace dos semanas- la orden de aprehensión por peculado cuando las autoridades estadounidenses han tolerado que viva en El Paso, Texas, y las mexicana nada le hacen cuando cruza la frontera hacia Ciudad Juárez para entrevistarse con alcaldes y políticos a su servicio y al del dinero que derrocha. Y lo mismo se podría decir con cuatro ex de Tamaulipas, además de Yarrington: Manuel Cavazos Lerma, con quien comenzaron los amarres de los narcos y sirve como parlamentario –es senador con fuero-, Eugenio Hernández Flores, acaso uno de los conjurados en el asesinato del doctor Rodolfo Torre Cantú, asesinado el 28 de junio de 2010 en beneficio de su hermano Egidio, el descastado, quien siguió la secuela del narco estado en esta entidad tan entrañable. Faltan tres además de Tomás quien siempre se creyó invulnerable por tener a medio centenar de periódicos comiendo de su mano.

Lo mismo sucede en cuanto a la exigencia de renuncia para Gerardo Ruiz Esparza, cuyo cinismo es ilimitado –adujo que el millón de pesos entregados a la familia de las víctimas del socavón de Cuernavaca era para aligerarles “del mal trago” que pasaron, esto es como si se hubieran solo llevado un susto y no perdido las vidas, padre e hijo-, cuya salida de la Secretaría de Comunicaciones y Trasportes debiera estar acompañada con las de otros funcionarios, entre ellos y sobre todo, el de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, primer responsable por los genocidios de Iguala, Tanhuato, Tlatlaya, etcétera, así como de las fugas de los penales de alta seguridad; y la de Luis Videgaray Caso, fracasado secretario de Hacienda y Canciller sordo que no captó las insolencias del anaranjado Trump en Bruselas.

Sobre los socavones, tras la tragedia en Morelos, “aparecieron”, además, sendos agujeros por Oaxaca, el Estado de México y, en general, en todo el país, incluyendo las carreteras de cuota en el sureste y, peor aún, en las “libres” de peajes, como la de Coatzacoalcos a Villahermosa, en las que no se invierte un centavo –porque no son negocios-, y se exhiben obras nunca útiles, con inmenso cinismo, como el puente inaugurado por Echeverría, hace casi medio siglo, que no conecta nada ni lleva a ninguna parte; es como un inmenso monumento a la corrupción, abandonado.

Y, por si fuera poco, ya nadie habla de los fraudes electorales de este año. Aducen algunos que, en el caso de Delfina Gómez Álvarez, no se le defendió más para evitar que Andrés volviera a manchare como provocador. Y también me pregunto: Si él va a jugar con las mismas reglas del juego que hundieron a la profesora en cuestión, ¿cómo va a garantizar que se respeten los votos que logre reunir?
Todo nos parece una farsa; porque lo es.

La Anécdota
La peor vergüenza para los mexicanos con memoria fue el viaje de Vicente Fox, a quien Hugo Chávez llamó “el cachorro del imperio”, para “defender” la democracia en Venezuela, esto es sólo si Nicolás Maduro rodara por los suelos de una soliviantada oposición.

Mientras Andrés dice que la democracia allí es mejor que la de aquí –más bien tan nula es una como otra-, Fox sale a mostrar el rostro de la venganza y presumir de demócrata cuando él confesó, sin miramientos, que había sido el protagonista de los comicios de 2006 cerrándole el paso al entonces candidato presidencial del PRD.

¿Acaso los criminales electorales confesos, como Fox, no deberían estar en la cárcel y no paseando por el mundo con México en calidad de trapeador?

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