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Denise Maerker
Denise Maerker
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16 Marzo 2011 03:00:25
Herejía política
Responder a la ciudadanía no paga

¿A quién le responden los políticos? No es difícil contestar, ellos hablan por sí mismos y no hay sorpresas: su prioridad no está en lo que pensemos los ciudadanos de ellos, su lealtad es de quien los promueve y apoya políticamente. Lo otro es una herejía política.

Hay muchos ejemplos. En Cuernavaca, Morelos una joven activista, Vera Sisniega fue invitada a ser parte del equipo del joven alcalde priísta Manuel Martínez. Vera, ya como regidora, pidió que se transparentaran las cuentas de un préstamo de 600 millones que contrajo el Municipio. No gustó su posición y en respuesta le clausuraron a su familia un negocio. Pero lo más aleccionador fue lo que dijo al respecto el representante del PRI ante el Instituto Electoral de Morelos y cercano asesor del Alcalde, Juan Jaramillo: “En este caso ella (Vera Sisniega) llegó a una posición privilegiada por la cual nunca luchó, por la cual nunca hizo un esfuerzo.

“Y hoy, claro que muchos priístas no ven con simpatía su actitud que por razonable que fuera no se nos hace lo más justo y lo más correcto”. Es decir, aunque Vera Sisniega tuviera razón en sus señalamientos, lo imperdonable es que olvide que la lealtad que se espera de ella es para con los priístas que la llevaron hasta el Cabildo, no con los electores y mucho menos con los ciudadanos de Cuernavaca.

Pero no es cuestión de priístas. En Sonora, el senador panista Javier Castelo está en riesgo de que lo corran de su partido. La razón: le pidió a sus compañeros de partido en el gobierno que explicaran por qué le asignaron una obra a un grupo de empresas que carecían de la experiencia requerida para hacerla y que presentaron la propuesta más cara. El presidente del PAN en Sonora Juan Bautista dijo: “(El senador Castelo) Dio a entender que había actos de corrupción. Eso daña la imagen del Partido Acción Nacional en Sonora, daña la imagen de nuestro Gobierno”. Otra vez, lo que importa es la imagen del partido y no la veracidad o no de los señalamientos del senador.

¿Alguien se acuerda del diputado panista Gerardo Priego? Fue otro hereje. Cuando terminó su periodo como diputado en el 2009 le regresó a las arcas de la Cámara de Diputados un millón 100 mil pesos del dinero que le habían dado para viajes y no utilizó. Fue un escándalo. La ciudadanía lo aplaudió pero sus compañeros diputados y de partido estaban furiosos. Juan José Rodríguez Prats dijo que Priego no tenía autoridad moral y trató de ensuciarlo.

El gesto de Priego los había dejado a todos mal, pero sobre todo había faltado a la lealtad, que piensan, les debía a sus compañeros diputados y a su partido, una lealtad que los políticos mexicanos entienden como una obligación que está por encima de la honestidad y de la legalidad.

La diputada panista por Mexicali, Lolita de Méndez, luchó durante tres años por lograr lo que les había prometido a sus electores: reducir las tarifas de luz que les cobraba la CFE. Nunca quitó el dedo del renglón y se volvió incómoda. Cuando después quiso ser candidata de su partido a la Presidencia Municipal, no la apoyaron.

Y es que responder a los intereses de la ciudadanía no paga. Los votos cuentan, es cierto, pero mientras no exista alguna forma de reelección, son los partidos y sus burocracias los que seguirán controlando el futuro de los políticos y exigiéndoles lealtad.
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