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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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08 Julio 2018 04:07:00
Heridas emocionales de la infancia (2da. parte)
QUERIDOS AMIGOS, los saludo muy contenta, inspirada a seguir adelante porque quien dirige mi vida no es terrenal, y jamás me abandona. Sin duda alguna, por los acontecimientos que se han suscitado, las emociones están a la orden del día, así como las reacciones de todo tipo. Para algunos de ustedes los ánimos han decaído, y para otros, estarán eufóricos. Los motivos pueden ser muy variados, lo que habrá que prevalecer será esa esperanza de un mejor mañana, aunque el panorama sea desalentador por el fallecimiento de un ser querido, porque tu candidato a la Presidencia no ganó, porque nuestra selección deportiva no paso a las finales, en fin, o como dicen en los memes, “ y porque la mamá de Luis Miguel no ha aparecido” pidamos a Dios nos dé vida, y nosotros ponernos las pilas para trabajar arduo para el mundo que queremos todos, lleno de paz, amor, esperanza, con solidaridad. Y como dijo el “Chicharito” “imaginemos cosas chingonas”, claro! Esa es la actitud. Y no importa si no se dan las cosas como uno desea, disfrutemos del camino recorrido, con todo y piedritas, abrojos, aun eso se puede disfrutar amigos queridos, créanlo. Tal vez sea una bendición que no salgan las cosas. Me ha pasado que deseo mucho algo, y no se me da, y después de un tiempo, digo… bendito sea Dios que no se me hizo, pues me hubiera ido “como en feria”, sin embargo, el 1 de julio pasado, se empezó a escribir una nueva historia política en México, somos parte de ella, así que los invito a que cada uno de nosotros como parte de, empecemos a escribir juntos esta gran historia que es la vida, mucho más allá de lo político.

En mi columna pasada, hablé de las heridas emocionales de la infancia, y estos días sin duda esas emociones se vieron reflejadas en los acontecimientos vividos mundialmente en la bella Rusia, como en México por los resultados obtenidos. Las emociones en ocasiones son difíciles de controlar como una gran tristeza, la euforia y el enojo. El enojo sí puede llegar a extremos lamentables, ya que es negativo, la alegría, por el contrario, contagia y qué bonito. La tristeza si nos dejamos contagiar podría bajar el ánimo al ver a las personas tan tristes. Ánimo!!! Sigo con la descripción de las heridas amigos…

LA CUARTA, LA TRAICIóN: El miedo a confiar surge cuando el niño se ha sentido traicionado por alguno de sus padres, principalmente, no cumpliendo sus promesas. Se siente traicionado, manipulado, o que le han mentido. Pudiera desarrollar una envidia, y sentimientos negativos por no sentirse merecedor de lo prometido y de lo que otros tienen. Su mascará sería ser controlador. Puede construir personas controladoras, la necesidad de ejercer cierto control sobre los demás, lo que frecuentemente se justifica con un carácter fuerte. Especialista en culpar a los demás, no asume su responsabilidad. Sanar esta herida de la traición requiere trabajar la paciencia, la tolerancia y el saber vivir, así como aprender a estar solo y a delegar responsabilidades.

LA QUINTA, LA INJUSTICIA: ha sufrido la frialdad y la insensibilidad del padre del sexo opuesto, padre e hija, madre e hijo. Se ha sentido bloqueado en el desarrollo de su individualidad. La máscara es la rigidez. La actitud y comportamiento del rígido: muy perfeccionista, quiere vivir en un mundo perfecto. Y para no sentir las imperfecciones, se desconecta de su sensibilidad. Pareciera un eterno optimista, aunque todo vaya mal. Raramente admite vivir problemas, sufrir fatiga o malestar físico. No respeta sus límites, dado que no los siente. Se siente apreciado por lo que hace, no por lo que es. Es muy exigente consigo mismo.

Y lo interesante es como curar estas heridas amigos queridos, todos hemos tenido una, o varias heridas emocionales, el punto es:

Ser consiente de que tengo una o varias heridas emocionales, reconocer cual herida es, aceptar que la tengo, que aún estoy herido, procesarla sería recordar la vivencia, quienes participaron en ella, cuándo fue, cuál era la situación en la cual se vivió, en fin todo el contexto, revivir la experiencia, y quitarse la máscara que se haya puesto sin querer. Sienta el dolor, que salga la lágrima, su enojo, qué piensa, qué siente anímica y físicamente. Esta capacidad de observarse a sí mismo es maravillosa y mágica. El simple hecho de permitirse observarse, sentir todo esto disminuye el dolor de la herida que se tiene, respirar profundamente, mirar ese niño o niña interior con amor, sentir sus heridas, abrazarse a sí mismo, hablarse con ternura, amor, brindándose a sí mismo una mirada amorosa. Es muy reconfortante que todos entendamos que así como yo tengo heridas emocionales, mis semejantes también, y me será más fácil verlos con otra mirada, con otra percepción, sin juzgarlos, ni acusarlos, o entenderlos por lo menos, ser más tolerante, empático a la hora de cómo reaccionan ante tal o cual situación. Algo importante amigos: jamás será justificable la violencia ¿ok?

Un medio eficaz para la curación de nuestras heridas es estar atento a nuestro comportamiento con los demás. Les recomiendo mucho asistir a terapia, verán cómo salen como una plumita sin peso alguno en sus hombros.

Y bueno amigos queridos, les dejo un abrazo fraterno, hasta la próxima, su amiga Verónica, Diosito por delante.

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