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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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10 Febrero 2017 04:00:00
Hermanos del mismo dolor
Bastante competido se encuentra en el panorama internacional el puesto de Presidente Ineficaz, ya que la terna conformada por el mandatario de México y el de los Estado Unidos de Norteamérica, han dado clara muestra de que, manejar mal las políticas públicas de un estado no es un problema privativo de los países subdesarrollados, bastante aplicable en este caso se encuentra la frase de que “en todas partes se cuecen habas”.

Recientemente el Presidente de México, Enrique Peña Nieto y el de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizaron una discusión por vías electrónicas que tuvo como consecuencia la cancelación de la primer reunión que sostendrían ambos mandatarios y en la cual se sentarías las bases sobre las cuales se desarrollaría en lo sucesivo la relación entre las naciones.

La discusión se originó por el hecho de que Donald Trump, quien no duda en denominarse gran negociador, emitió un tuit en el que advirtió a su homónimo mexicano que de seguir negándose a pagar el muro fronterizo, lo mejor sería que dicha reunión se cancelara; lo que obligó a Enrique Peña Nieto optar por la cancelación anticipada de su visita a Estados Unidos.

Ese fue un duro revés al Presidente estadounidense y su conducta ocasionó severas burlas en su contra: los principales editoriales de aquella nación calificaron el comportamiento de Trump como incorrecto, concediéndole la razón a nuestro Presidente, al llamarlo astuto jugador.

Pero, no cantemos victoria, ya que seguramente el puesto de mejor jugador no durará mucho tiempo de este lado de la frontera, puesto que ambos presidentes cojean del mismo pie, o lo que es lo mismo ambos presidentes se han caracterizado por ser ineptos y mentirosos.

A quien dude de la certeza de tal afirmación lo invito ha recordar que el ahora presidente de Estados Unidos, desde su campaña logró posicionarse como un astuto negociador, al punto de sostener que su éxito en los negocios es precisamente por tal virtud de diplomático, sin embargo la primera la batalla relativa a la conveniencia de una visita para negociar una de las principales promesas de campaña fracasó. Lo que nos lleva a concluir que el señor Trump engañó a los norteamericanos con su imagen en campaña.

Por su parte nuestro presidente mexicano desde su campaña sostuvo la frase “Ya me conocen, se los firmo y se los voy a cumplir” por medio de la cual dio vuelo a sus promesas, las cuales dividió en cinco metas generales: que México recupere la paz que le ha quitado la delincuencia, combatir la pobreza, mejorar la educación, generar crecimiento económico y que el país tenga liderazgo internacional.

Evidentemente ambos presidentes mintieron y cada día más evidencian más su incapacidad para cumplir sus promesas de campaña, por lo que seguirán disputándose el lamentable puesto de mal presidente.

En resumen, ambos presidentes han sido incapaces de cumplir sus promesas de campaña y la congruencia en sus decisiones jamás se ha aparecido; La paradoja de esto es que, mientras que ambos mandatarios pelean por la construcción de un muro que separé a las naciones que comandan, los pueblos que las habitan se ven cada vez más cercanos, al convertirse en hermanos del mismo dolor, el dolor de tener un mal presiente.
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