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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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24 Agosto 2017 04:00:00
Hoja de parra
De poco ha servido que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte se esté llevando a cabo conforme a lo programado y que incluso se haya tomado la decisión de acelerar las rondas.

Apenas el domingo pasado los negociadores emitieron un comunicado conjunto en el que señalaron: “Si bien se requerirá un gran esfuerzo y negociación en los próximos meses, Canadá, México y Estados Unidos están comprometidos con un proceso de negociación acelerado y amplio que mejorará nuestro acuerdo”.

Sin embargo, el presidente estadunidense Donald Trump descalificó todo el esfuerzo el 22 de marzo en Phoenix, Arizona, al declarar: “Probablemente terminaremos por cancelar el TLCAN en algún momento. Personalmente, no pienso que podamos llegar a un acuerdo, porque se han aprovechado de nosotros para hacer grandes negocios, especialmente México”.

Una declaración así, cuando apenas está comenzando la renegociación, podría descarrilar todo el proceso. No es la primera vez, sin embargo, que Trump sorprende con declaraciones golpeadoras mientras se llevan a cabo negociaciones o procesos de acercamiento.

El presidente Enrique Peña Nieto se vio obligado a cancelar el viaje a Washington del 31 de enero para reunirse con Trump, que acababa de asumir la Presidencia, por una declaración similar en la que el estadunidense dijo que si México no iba a pagar el muro no tenía sentido que se encontraran.

Ahora el Gobierno mexicano ha preferido no caer en la provocación. El canciller Luis Videgaray señaló en un mensaje de Twitter después de la declaración: “Sin sorpresas: ya estamos en una negociación. México seguirá en la mesa con serenidad, firmeza y el interés nacional por delante”.

El discurso de Trump no tuvo lugar en un acto oficial como Presidente sino en un mitin de campaña, que no fue pagado por el Gobierno de los Estados Unidos sino por los comités para la reelección. Parece temprano para iniciar una campaña, pero Trump se siente asediado por los medios y está acudiendo directamente a los ciudadanos que lo eligieron

Arizona no sólo es un estado conservador, sino también una de las comunidades que mejor respondió en 2016 a sus llamados a cerrar las fronteras a inmigrantes y productos mexicanos.

Es muy fácil hacer caso omiso de las declaraciones de Trump. Siempre ha habido una gran distancia entre lo que dicen y hacen los políticos, y Trump ha ofrecido innumerables muestras de esta conducta. Pese a que en campaña prometió cancelar el TLCAN, por ejemplo, como Presidente prefirió renegociar ante la presión de empresas y productores del campo que le hicieron ver que la decisión sería desastrosa para Estados Unidos. Trump, sin embargo, puede actuar con una irresponsabilidad total.

Una de sus primeras medidas como Presidente fue retirar a Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, a pesar de que había sido impulsado por Washington y nivelaba el terreno para el comercio de Estados Unidos con Asia.

Trump podría retirarse del TLCAN a pesar de la negociación. México no tiene más opción que seguir negociando con la idea de que las declaraciones del Presidente son para consumo político. Pero va quedando claro que, para que la renegociación funcione, no sólo tendrá que haber un buen acuerdo sino algo que le permita a Trump decir que ganó.

“Habrá que darle a Trump una hoja de parra”, me dice un exnegociador mexicano, para tapar la debilidad de sus posiciones.
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