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Gerardo Alberto Moreno
Gerardo Alberto Moreno
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21 Septiembre 2009 03:00:27
Honor y tradición que sí vale
Sin duda, cuando nos encontramos cada quien en nuestra etapa de universitario, logramos comprender un sinfín de cosas, también comenzamos a preocuparnos por otras y sobre todo a ocuparnos de ellas.

También durante los largos y agradables años en la universidad, vamos tomando sabor a nuestros maestros que, sin duda alguna, cada uno de ellos deja rastro en nuestra formación; vamos agarrándole cariño a la propia escuela, a los compañeros y vamos además descubriendo el orgullo que representa ser universitario.

También vamos entendiendo la responsabilidad que conlleva ser alumno de esa escuela, la madurez que debemos observar en lo que en nosotros respecta sobre la toma de decisiones de nuestra institución.

Una responsabilidad que es compartida, ya que no es propia nada más de los directivos y docentes, porque somos nosotros los que en ese momento debemos observar y, sobre todo, exigir con ese espíritu de lucha, qué es lo que queremos en ese momento para que nuestra escuela sea la mejor.

También debemos comprender o llegar a entender que la responsabilidad de la que hablamos no termina después de la fiesta de graduación y con la despedida de nuestros maestros en el último día de clases, sino que ésta trasciende en el tiempo y en el espacio.

En lo particular yo asistí a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila. Desde un principio recuerdo que me entusiasmaba sobremanera entrar, y que antes de que presentara mi examen de admisión ya había ido a ver los salones donde yo quería estar sentado.

Después, conforme comenzaron a avanzar los semestres y conociendo a maestros, amigos y en ocasiones sufriendo en alguno o en todos los exámenes, es que comencé a tomarle más cariño aún.

Sin duda era ahí cuando aunado a todos esos factores que hemos hablado ya, estaban también hasta tradiciones familiares, como es el caso de mi maestro el licenciado Valeriano Valdés Cabello y sus hermanos abogados, también mis maestros.

No quisiera perder la oportunidad de decirles a mis compañeros que hoy por hoy son estudiantes en Jurisprudencia, que tengan sensibilidad y responsabilidad universitaria, que sean buenos observadores, para que vean qué es lo que a ellos les conviene en este momento para Jurisprudencia, que se vayan dando cuenta que para nosotros, los que alguna vez estuvimos algunos años atrás, sentados en las bancas que hoy ocupan ellos, la palabra Jurisprudencia no sólo significa la serie de precedentes, sin uno en contrario o como la ciencia que estudia el Derecho, sino que tiene una tercera acepción y que no era entonces sólo como no lo enseñaron en clases, sino que es como dice la constitución de la democracia.

Es una forma de vida, una vida llena de honor y tradición que sin duda alguna sí vale. Como egresado de la Facultad de Jurisprudencia, aprovecho este medio para hablarles a mis compañeros sobre la responsabilidad que tienen como estudiantes y como agentes de decisión en el próximo proceso de renovación de la dirección de nuestra facultad, que esperamos que ellos tomen en cuenta esta serie de cosas de las que hablábamos líneas atrás, que participen con los candidatos que vaya haber, pero sobre todo que elijan responsablemente el proyecto que más convenga a Jurisprudencia, un proyecto que represente academia responsable, un proyecto de respeto hacia el estudiante y sobre todo un proyecto que haga que Jurisprudencia retome esa forma de vida de honor y tradición. Una tradición que sí vale.
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