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Vicente Bello
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07 Septiembre 2018 04:00:00
Hora de recoger las varas
Último orador fue Hugo Rafael Ruiz Lustre, de 23 que intentaron ayer, desde la tribuna de San Lázaro, el trazo de la radiografía de la pobreza en México. Pero nadie fue capaz de describir -como describió Hugo Rafael- la radiografía de la pobreza moral de un régimen que se va de la mano del actual presidente de la República.

“El Sexto informe de gobierno”, dijo el ciego Hugo Rafael Ruiz Lustre, “es un insulto a la ciudadanía, una burla disfrazada de buenas intenciones que no describen el país, que solo estuvo en la imaginación del señor Presidente Peña Nieto”.

La amodorrada y aburrida sesión, justo en el final, se electrizaba. Pero no por lo que 22 oradores habían dicho, sino por que quien en ese instante hablaba en la tribuna no era otro que Hugo Rafael Ruiz Lustre, el primer diputado federal absolutamente ciego de toda la historia contemporánea del Congreso mexicano.

Y así lo decía él mismo: “Quiero en principio agradecer al partido Morena por permitirme el privilegio de ser el primer legislador ciego en la historia del Congreso mexicano. A mis compañeros de bancada reconozco el auténtico y verdadero ejemplo de inclusión, al permitirme leer la presente glosa”.

Estaban en la primera Glosa del sexto informe presidencial y la materia era la política social.

Y no era Morena, precisamente, a quien se le escuchaba, sino a un mexicano inusual y totalmente atípico, hasta el momento, en la vida del Congreso: El legislador ciego continuó: “Hubiéramos querido ver al señor presidente Enrique Peña Nieto en una comunidad originaria y no nada más en Palacio de Gobierno (Los Pinos), diciéndoles a los indígenas que hoy tienen una mejor calidad de vida, cuando en su sexenio se incrementó el despojo de sus tierras, territorio, se contaminaron ríos, manantiales con actividades mineras”.

A Enrique Peña Nieto le llegó, sin duda, la hora de recoger las varas. Este hombre ciego, de condición física inédita en la historia del Congreso mexicano, restregó: “En cuanto a personas con discapacidad no se implementaron políticas que garantizaran sus derechos y como personas se les creen alternativas para una mejor inclusión en la sociedad, ya fuera en términos de educación, trabajo, salud, accesibilidad y no discriminación”.

¿Quién mejor que él para describir la condición moral de Enrique Peña Nieto? Hugo Rafael Ruiz Lustre continuó: “El primero de julio, reprobaron al gobierno de Peña Nieto sus malas prácticas, su falta de resultados.

“Desde la tribuna más alta e importante del país le decimos al Ejecutivo federal que falló en su tarea, pues a pesar de que el Plan Nacional 2013-2018, en donde se suponía que su compromiso era impulsar la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres y en el que el señor presidente informa el éxito de sus programas y reformas”.

Cuando Ruiz Lustre terminó, el que presidía, el panista Marco Antonio Adame, le reconoció en nombre de todos “su esfuerzo especial que ha hecho para su intervención”.

Más allá de la aparición de este legislador ciego, el Pleno de San Lázaro no fue nada distinto, diferente, a los Plenos de otras legislaturas cuando se ha tratado de analizar un informe presidencial.

Hablan desde la tribuna todos; pero lo hacen como quien habla en un monólogo. Nadie les contesta. No es un debate a pesar de que todos esperarían ese perfil, sino un pronunciamiento catártico sobre la forma y modo de gobernar de un partido (PRI) y un presidente de la República a los que, al menos ayer, nadie les recordó que más de 30 millones de mexicanos los acaban de empujar por un camino que conduce directamente al basurero de la historia.

Tampoco nadie de quienes ahí participaron reparó en el formato de la Glosa. Un formato exactamente igual de anodino y obsoleto que el de otras legislaturas, apenas salpicado con datos pretendidamente iluminadores de un régimen sellado por la desigualdad social sin freno.

Datos, como los siguientes: Alfredo Femat, del PT: “En este país, por desgracia, las cárceles no rehabilitan, profesionalizan al ciudadano que ha elegido la carrera de delincuente. Y se destina más dinero público para los reos que para los jóvenes que deben y están en la universidad pública”.

Juan Villarreal, de Movimiento Ciudadano: “En México, 10 de los hogares reciben más de 35 por ciento de los ingresos totales, mientras que el 10 por ciento más pobre, recibe únicamente el 2 por ciento”.

Dijo Mónica Almeida López, del PRD: “Para evaluar el informe de gobierno en materia de política social basta resaltar algunas cifras: 55 millones de personas carecen de algún derecho humano que dificulta su desarrollo integral. El 42 por ciento de los trabajadores en México cuentan con un ingreso laboral inferior a la línea de bienestar. El 56 por ciento labora en la informalidad, 60 por ciento gana menos de tres salarios mínimos”.

¿Y qué decía el PRI? Como siempre, trataba de describir una realidad que sólo ellos ven. En voz de Anilú Ingram Vallines, dijo: “Estamos a punto de cerrar un capítulo en la historia de México. Nadie puede negar que aún hay muchos pendientes por resolver, pero hay avances significativos particularmente en desarrollo social.

“Uno de los grandes legados que deja la administración del presidente Enrique Peña Nieto es la Estrategia Nacional de Inclusión, cuyo objetivo no fue sólo intentar ponerle fin al hambre sino cerrar las brechas de desigualdad a través del esfuerzo conjunto entre todas las dependencias y los tres órdenes de gobierno”…

Si a esto le llaman Glosa, los que se van seguirán riéndose. Veremos.
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