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Vicente Bello
Vicente Bello
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01 Septiembre 2018 04:00:00
Hoy es el comienzo de un nuevo recodo de la historia
La 64 Legislatura llegará hoy aupada sobre la cresta de la ola de la historia. Y su comienzo, que a decir de quienes conformarán la mayoría llegará sellada por la esperanza, no podrá evitar que se le relacione también con el sino de la tormenta.

Si al Congreso mexicano se le pudiera relacionar con la navegación, entonces esta Legislatura que hoy comienza estaría conformada por dos enormes buques que ahora, en este preciso 1 de septiembre, ya permanecen en el puerto en espera de zarpar hacia un mar que no sólo plantea días largos y asoleados sino también tiempos borrascosos.

Lo insólito del momento consiste en que a estos dos barcos de gran calado los conducirán sendos capitanes del mismo partido político que el 1 de julio reciente fue izado en lo más alto del poder público en México por nada menos que 30 millones 110 mil mexicanos y mexicanas.

Y lo insólito también es que los timoneros que hasta ayer habían gobernado estos dos enormes barcos legislativos –se refiere uno por supuesto al PRI y PAN-, tienen en su futuro inmediato una vida tan inédita como amarga para sus egos y sus historiales.

¿Quién se iba a imaginar apenas en la víspera de aquel 1 de julio que el PRI sólo iba a obtener 45 diputados federales y poco más de una docena de senadores, cuando había sido, todavía hasta esta recién concluida Legislatura, el partido mayoritario de los legisladores? El que partía el pan, el sentenciador de destinos de una Patria escandalosamente herida y mancillada. El número uno durante décadas, sexenios, legislaturas. El que se sentía el dueño del poder público en México.

También se sentía el dueño de los mejores espacios físicos de la Cámara de Diputados. Esta semana, sin embargo, le advirtieron desde el olímpico Morena que deberá dejarlos. Que no son ni nunca fueron suyos… Y eran los mejores espacios; los más amplios. Donde estaba la sala de reuniones de pared de cristal curvo parecido a una “pecera” o a un “serpentario”, como los bautizaron, los siempre chorreantes de picardía, reporteros de la fuente informativa de la Cámara de Diputados.

“Pecera”, se decía, porque en el PRI hay puros “peces gordos”. O “serpentario”, también se ironizaba, porque allí, a través del difuminado muro de cristal, se recortaban siluetas de algunas “serpientes”…

Voces de la gente que ha llegado a la presidencia de la República con luces y sonidos de carnaval dicen que el PRI, de esta madriza, ya no se levanta nunca; por más que ha comenzado a construir una estrategia de auto engaño y de engaño hacia la gente, tratándola de engatusar diciendo que obedecerán el dictado del pueblo en las urnas, y que aprenderán y que comenzarán a salir a las calles a enarbolar demandas de la sociedad.

Acaso por esto es que el junior de Oaxaca, el gobernador Murat, se le ha visto estos días marchando en las calles de la ciudad de México, como un camaleón tratando de engañar a la gente con ayuda de la televisión haciéndose pasar por opositor preocupadísimo por las necesidades del pueblo.

Viernes 31 de agosto del 2018. Era la víspera. En San Lázaro, lugar donde sesionará este día 1 de septiembre el Congreso General a partir de las cinco de la tarde, voces de comunicación social avisaban que no será un día de campo porque la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) tiene programada una visita a la Cámara de Diputados. Y también trabajadores pensionados del ISSSTE.

Trabajadores de prensa de San Lázaro sugerían llegar desde temprano, para asegurar el paso al interior del palacio legislativo. Costumbre tiene la CNTE de, cuando llega, sitia; aunque, realmente, no se sabe cómo reaccionarán ahora, puesto que fueron ellos un grupo social significativo del país que votó y promovió el sufragio por los candidatos de Morena, particularmente por el de presidente de la República y por los candidatos de ese partido a ocupar curules y escaños en esta legislatura que hoy comenzará.

En otros comienzos de legislaturas, coincidente con el calendario del informe presidencial anual, los soldados del Estado Mayor Presidencial ya estaban montando desde la madrugada del 31 de agosto un doble cinturón de protección: enormes vallas que partían en dos las calles que circundan a San Lázaro y, al pie de éstas, una valla compuesta con cientos de soldados vestidos de civil.

Ayer no se veían en San Lázaro. No al menos a las siete de la noche del viernes 31. Presumían en el pasillerío que la 64 Legislatura hará historia comenzando sin las vallas del cuerpo de ejército construido para cuidar al presidente de la República, al parecer hasta este sexenio.

Como hizo historia este 31 de agosto cuando, por primera vez en el Congreso mexicano, las mesas directivas salientes de las dos Cámaras federales procedieron a una Entrega-Recepción formalizada a las mesas directivas entrantes, de la 64 Legislatura.

“Es una nueva época en la administración y en la vida de la Cámara”, dijo, orondo, Porfirio Muñoz Ledo cuando Édgar Romo García –presidente de la mesa directiva hasta este día 31- le entregaba el timón de este buque mayor que es la Cámara de Diputados.

Muchos personajes que hicieron historia en la 57 Legislatura – de 1997 a 2000, cuando el PRI perdió por primera vez la mayoría absoluta en San Lázaro- regresarán hoy investidos como diputados federales, entre éstos Porfirio, un innovador por antonomasia a pesar de sus 85 años de edad. Veremos.
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