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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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08 Noviembre 2017 04:00:00
Impuesto a empresas
México ha podido mantener una alta tasa de impuesto corporativo gracias a que Estados Unidos tiene también una tasa elevada. Pero esta situación puede cambiar si Donald Trump y los republicanos logran su propósito de reducir de manera importante el impuesto corporativo.

Por eso Gerardo Gutiérrez Candiani, funcionario a cargo de las zonas económicas especiales de nuestro país, ha afirmado que esa reforma fiscal “sería terrible”, una peor amenaza para México que la abrogación del Tratado de Libre Comercio. Lo curioso de la declaración de Gutiérrez Candiani es que esas zonas económicas especiales ofrecerían precisamente impuestos más bajos o nulos.

Muchos países se han dado cuenta que es contraproducente tener altos impuestos corporativos. El camino lo marcó Irlanda, que en los años 80 tenía un impuesto de 50%, pero lo redujo de manera gradual hasta alcanzar una cifra de 12.5% que mantiene todavía y que produjo el milagro económico irlandés. Suecia llegó a cobrar 60% en 1990, pero se dio cuenta de que estaba matando a la gallina de los huevos de oro. Desde entonces ha reducido su impuesto corporativo hasta llegar a 22% (tradingeconomics.com). Suiza ha bajado su carga impositiva para empresas de 25% en 2003 a 17.77 por ciento en la actualidad (KPMG).

El conjunto de los países de la Unión Europea ha bajado sus impuestos corporativos promedio de 27.95% en 2003 a 21.51 por ciento. El promedio de Europa, incluyendo a países que no son miembros de la Unión, bajó de 26.72 a 19.54% (KPMG).

Estados Unidos y México han ido a contracorriente. En la Unión Americana el impuesto corporativo total, sumando el federal y el estatal, subió de 34% en 2003 a 40% en 2017. La situación fiscal de Estados Unidos se complica porque el país cobra impuesto no sólo sobre las actividades en su territorio sino sobre las que llevan a cabo sus empresas en cualquier lugar del mundo. En México el impuesto bajó de 34% en 2003 a 28 en 2007-2009, pero ahora ha subido y se ubica en 30%; sin embargo, se debe añadir un 10% de reparto de utilidades, que es un impuesto adicional, además de otro 10% cuando los accionistas retiran dividendos.

El alto impuesto corporativo ha sido negativo para Estados Unidos. Muchas empresas han decidido mantener las utilidades obtenidas en países con menor carga impositiva fuera porque al repatriar el dinero tendrían que pagar cantidades enormes de impuesto. Eso explica por qué las firmas estadunidenses tienen 2.6 billones de dólares en el exterior.

Si Estados Unidos reduce su impuesto corporativo a tasas competitivas internacionalmente, como 25%, podría generarse una repatriación enorme de capitales, así como nuevas inversiones. Si México mantiene sus actuales tasas elevadas, en cambio, perdería no sólo inversiones internacionales sino nacionales. Por eso se argumenta que una reducción del impuesto corporativo en México sería más dañina para el país que la eliminación del TLCAN.

Pero México tendría una medicina para este daño, que es bajar el impuesto corporativo. La experiencia internacional nos dice que gravar a las empresas con impuestos exagerados reduce la inversión y la prosperidad. El Gobierno, por supuesto, quiere quedarse con todo el dinero que pueda. Pero si realmente quisiera construir un país más rico, debería reducir el impuesto corporativo.

Firmas imposibles

Los políticos modificaron la ley electoral para permitir las candidaturas independientes. Pero pusieron un requisito de firmas que parece imposible de lograr. Esa fue, supongo, la forma de impedir que tengamos candidatos independientes.
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