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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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11 Abril 2017 04:00:00
Impuesto de 100%
Jean-Louis Mélenchon, candidato presidencial de La France Insoumisse, un movimiento de izquierda, no se anda con medias tintas. Su propuesta fiscal para Francia es subir el impuesto sobre la renta al 100 por ciento de los ingresos superiores a los 360 mil euros al año. Sí, 100%, una simple confiscación. Propone también subir el salario mínimo a mil 300 euros (27 mil pesos) al mes y renegociar los tratados de la Unión Europea para escapar del “liberalismo económico”.

La candidatura de Mélenchon se ha fortalecido en las últimas semanas. En las encuestas ha rebasado a Benoît Hamond del Partido Socialista, el partido de gobierno, y ocupa ya el cuarto lugar entre 11 aspirantes para la primera vuelta. Si bien las campañas excesivamente cortas, de sólo dos semanas, pesan en contra de los candidatos que no arrancan en los primeros puestos, no se puede descartar que Mélenchon quede como uno de los dos finalistas para la segunda y definitiva vuelta en mayo.

Los impuestos de Francia se encuentran ya entre los más altos del mundo. La tasa corporativa es de 33% contra 22% en Suecia, 17.9% en Suiza o 12.5% en Irlanda. La de personas físicas es de 45%, pero con un 4% adicional por ingresos superiores a los 500 mil euros al año. El todavía presidente François Hollande elevó por un tiempo la tasa máxima a 75%, pero la medida fue tan impopular que tuvo que echarse para atrás. Estos impuestos no incluyen las contribuciones a la seguridad social, que son de 22% del salario para los empleados y de 25 a 42% para los patrones. Crear un empleo en Francia es carísimo.ç

Francia tiene, además, un “impuesto de solidaridad sobre la fortuna” que se aplica a patrimonios superiores a 1.3 millones de euros y que cuesta más de lo que ingresa. Eric Pichet de la Kedge Business School calcula que el Gobierno francés pierde 5 mil millones de euros al año en recaudación por gente que se establece fuera del país para no pagar este impuesto. Según el grupo New World Wealth, 60 mil millonarios se han mudado de Francia desde el año 2000 para evitar el impuesto. Entre los candidatos presidenciales, el conservador François Fillon quiere abolir el impuesto a la riqueza, pero el liberal Emmanuel Macron busca mantenerlo en propiedades, aunque no para inversiones (Financial Times, 10.4.17).

Después de una contracción económica de 2.5% en 2009, Francia ha tenido un desempeño inferior al del resto de Europa con una tasa de crecimiento promedio de menos de 1% al año (indexmundi.com). En 2016 registró 1.1% contra 1.7% de los países del euro (The Economist). Su tasa de desempleo, de 10%, es muy superior a la de su vecina Alemania, de 3.9%por ciento. Los altos impuestos son una razón de este endeble comportamiento.

Para algunos políticos franceses, sin embargo, ni siquiera las actuales tasas de impuesto sobre la renta son suficientes. La de 100% que propone Mélanchon, sumada al impuesto sobre la riqueza y al IVA, haría que un empleado o empresario exitoso tuviera que pagar, en lugar de ganar dinero, por trabajar en Francia. Según Mélenchon, esto llevaría a construir una sociedad más justa. Yo pienso que lo único que lograría es matar a la gallina de los huevos de oro.

No es del PRI

Tomás Yarrington es el nuevo exgobernador detenido. El PRI se ha apresurado a aclarar que ya no es miembro del partido porque la organización expulsa de forma automática a los exfuncionarios que tienen órdenes de aprehensión. Supongo que es una forma cómoda de lavarse las manos y argumentar que ningún corrupto es priista o ningún priista corrupto.
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