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Leopoldo Ramos
Leopoldo Ramos
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01 Noviembre 2015 04:08:16
Impunidad
Nunca se quebró. Sí lloró, y mucho; la pérdida de un hijo no debe ser para menos, pero nunca se desplomó, al menos no en público. Tal vez lo hizo en la soledad de su casa, inundada en los recuerdos. Quizá en la intimidad se aferró a una fotografía, o a la ropa, o a los rincones donde su único hijo jugó, comió, leyó, vio televisión o se acomodó para estudiar o tomar una siesta.

Pero en público, la señora Rosa Elvia Mercado parecía un roble, fuerte, inquebrantable y aunque por dentro su corazón estaba hecho pedazos, por momentos parecía dar consuelo a su esposo.

Era la mañana del lunes 22 de marzo de 2010 en el panteón Santo Cristo de Saltillo. Dos días antes, Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo Verdugo, los dos de 23 años y estudiantes del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, campus Monterrey, murieron en condiciones que el Gobierno Federal no ha querido explicar durante un tiroteo que protagonizaron elementos del Ejército Mexicano.

La balacera inició en los últimos minutos del 19 de marzo y terminó poco antes de la una de la mañana del sábado 20, cuando los dos universitarios cayeron muertos en el acceso al campus, momentos después de abandonar la biblioteca, donde estudiaron para los exámenes trimestrales.

“A las 22:30 horas del 19 de marzo, un profesor los vio por última vez, y a las 00:38 del sábado 20 dejaron de escribir en su computadora en la biblioteca. A las 12:45 inició la balacera”, señala puntual una bitácora que el entonces rector del ITESM, Rafael Rangel Sostmann, ordenó se levantara para echar abajo la primera versión oficial, que enjuició a los estudiantes como sicarios del crimen organizado.

Cinco años y medio después, el asesinato de los estudiantes Jorge Antonio Mercado Alonso, originario de Saltillo, y Javier Francisco Arredondo Verdugo, quien nació en Baja California Sur, parece echado al olvido por la Procuraduría General de la República y el Ejército Mexicano, pero no así por las familias de las víctimas.

Desde entonces se mantienen las mismas teorías del evento que desbarató la vida de dos familias en los momentos más críticos de la violencia en el territorio mexicano.

“Una de las líneas de investigación es que los estudiantes fueron abatidos en medio del fuego cruzado, y que pudieron haber sido alcanzados por las balas de los sicarios. Otra hipótesis, la que las autoridades de la Defensa Nacional consideran más viable, es que en medio de la refriega los soldados los confundieron con los sicarios y les dispararon. La tercera es que los narcos usaron a los estudiantes para cubrirse y poder escapar de la zona” (La Jornada, 26 de marzo de 2010).

“Estuvieron en la línea de fuego del lado en donde los soldados de México eran agredidos por criminales”, dijo días después de los hechos el entonces titular de la Secretaría de Gobernación, Fernando Gómez Mont.

En su edición de este sábado, Zócalo Saltillo desplegó una entrevista del reportero Néstor González con los padres de Jorge Antonio Mercado Alonso, en la que la señora Rosa Elvia aseguró estar convencida de que su hijo fue víctima de asesinato por parte de los militares.

“Yo decía: ellos (los soldados) tienen familia, estaban trabajando, se equivocaron, pero ahora que sabemos cómo pasó todo, estamos bien seguros de que no fue un error” (http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/promesa-de-justicia-que-se-apaga-con-el-tiempo-1446271096).

El caso de los dos universitarios permanece impune; los responsables siguen en las calles y las familias de las víctimas se mantienen vivas con la esperanza de saber lo que pasó y encontrar la justicia.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) / @FiliasyFobias
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