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Federico Muller
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17 Marzo 2017 03:00:00
Ingreso básico ciudadano
Una de las promesas que hicieron los políticos mexicanos cuando informaron a la opinión pública del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá fue que este instrumento permitiría paulatinamente el incremento salarial en México. Promesa que no se cumplió. A más de 20 años de que entró en vigor el TLC, no parece haber una mejoría sustantiva en los emolumentos que ganan los mexicanos.

La crítica viene precisamente de un funcionario estadunidense de la administración del presidente Trump, quien puso en duda los argumentos teóricos que estaban detrás del TLCAN sobre la convergencia salarial, que a mediano y largo plazo acercaría los niveles de vida entre las familias estadunidenses y las nacionales. Por el contrario, los bajos sueldos en el país han sido una de las ventajas locativas para atraer inversión extranjera. Las brechas salariales entre las dos economías siguen siendo muy elevadas, y lo más grave es que continúan ensanchándose. En promedio, el pago de menos de una hora de trabajo en Estados Unidos, equivale a una jornada salarial de 8 horas en México.

En Latinoamérica, y México de ninguna manera es la excepción, aparecen dos fenómenos correlacionados: la pobreza y la desigualdad en el ingreso familiar. Aunque es interesante analizar las cifras que presenta la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en donde señala que los índices de pobreza disminuyeron en la región: en la década de los 90, la pobreza afectaba a 48% de la población, mientras que en 2015 la cantidad se redujo a 28% (168 millones de personas) de la población.

No obstante, el decrecimiento de la pobreza no fue general, o mejor dicho fue a diferentes velocidades: en naciones como Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay, Perú, Bolivia y Ecuador, disminuyó aceleradamente, mientras en Centroamérica y México lo hizo en forma mucho más moderada. Pero lamentablemente, a partir de la crisis inmobiliaria y económica de 2008, se presentó un repunte en la pobreza en los países del cono sur y del resto del subcontinente; la Cepal lo atribuye al débil crecimiento de la economía y a los procesos inflacionarios, que han encarecido la canasta básica.

Ingreso básico ciudadano. Es una vieja aspiración en México el incrementar el salario mínimo a niveles decorosos, que ahora retoma la Cepal y le llama ingreso básico ciudadano. Para el organismo, el cambio del modelo económico vigente es imprescindible, especialmente en los aspectos de inclusión social y autonomía de las personas que tienen un ingreso económico bajo. Hace algunos meses, un dirigente empresarial nacional propuso un salario mínimo de 100 pesos por día, y también hubo otros intentos del Gobierno de la Ciudad de México, de mejorar las percepciones que autoriza la Comisión de Salarios Mínimos, pero sólo han quedado en buenas intenciones.

Ahora que el modelo mexicano de promoción de las exportaciones está en riesgo con la administración de Donald Trump y sus políticas proteccionistas, sería muy conveniente reactivar el mercado interno dándole capacidad de compra a los que perciben ingresos paupérrimos.
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