×
Alejandro Irigoyen Ponce
Alejandro Irigoyen Ponce
ver +

" Comentar Imprimir
28 Octubre 2020 04:08:00
Insultar es muy fácil…
Escuchar Nota
Vivimos, sin duda, un momento inédito, al menos en los últimos 100 años, por el nivel de confrontación y hasta ruptura entre el Gobierno federal y al menos 10 estados. Ante el actual y lamentable privilegio de la descalificación y el desdén ante el reclamo, rescato una voz solvente y crítica que ni el más incondicional de AMLO podrá descalificar.

Durante la ceremonia por el 50 aniversario luctuoso del general Lázaro Cárdenas, su hijo, Cuauhtémoc, destacó, en la cara del Presidente, la capacidad que tuvo su padre para respetar a la oposición, ya que por muy tronantes y agresivas que fueran sus críticas, solamente estaban ejerciendo su derecho constitucional a la disidencia.

Vaya bofetada con guante blanco, ya que, además, frente al Gabinete presidencial recordó que cuando su padre estuvo en el poder supo delegar, confiar en su equipo, no imponer su visión y nunca dudó innecesariamente de los demás, a menos que hubiera razones objetivas para ello.

Pues sí, Cuauhtémoc puso en su discurso, de cara, sin ambigüedades, el dedo en la llaga. Y este es el punto que vale la pena ponderar. La crítica, el reclamo, refleja una postura que merece, al menos, una contrarréplica fincada en argumentos, en datos, ya que la exposición lineal de posturas que pueden o no gustar, merecen el respeto de ser escuchadas y no descalificadas a priori.

Insultar es muy fácil. Reducir todo a pataletas de los adversarios; reducir todo lo que no agrada a mentiras de conservadores, fifís, corruptos y un largo etcétera, solo refleja que no se tienen argumentos para discutir el fondo de las cosas.

Qué maravilloso sería que en una mañanera el Presidente sorprendiera a propios y extraños, si en lugar de insultar, descalificar, ridiculizar todas las voces críticas, respondiera con argumentos. En ese escenario (imposible como están las cosas), el país entero ganaría y la discusión política se enriquecería.

Podríamos pasar de espectáculos de circo a verdaderos debates y confrontación de ideas… podríamos tener un poco más de remedios y un mucho menos de veneno…

Finalmente pregunto: ¿es mucho pedir que nuestro Presidente se cambie, de vez en cuando, del permanente modo rijoso, al de un Mandatario que entiende que debe gobernar para todos, hasta para los que no lo consideran un mesías?
Imprimir
COMENTARIOS