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Wicho Durán
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26 Junio 2017 04:00:00
Inventando el cielo
Después de varios días de haber creado el universo, la Tierra, el cielo y los mares, Dios pensó en que tendría que darle vida al cielo de una forma muy peculiar, ya que a futuro el hombre podría sentir la necesidad de buscarlo y cuando así lo hiciera con el simple hecho de voltear la vista hacia arriba así podría contemplar el esplendor de su creación y de esta manera recordar que no hay mayor inmensidad creada por él a los ojos del ser humano que el cielo mismo.

Sin embargo habría que darle un contraste a ese cielo azul a través de unos tintes de color blanco, al empezar a jugar con las formas de estas manchas fue dejando que el tintero hiciera su propia gracia hasta la fecha dejando irrepetible cada una de ellas, creando así las nubes.

Durante el día el cielo se adornaría con el brillo del sol, durante la noche con el brillo de la luna y pensando en que sería para el hombre más complicado poder buscarlo de noche, tomó un puñado de luciérnagas a las cuales dejó estáticas en el firmamento para que fueran desde ese día la luz de las estrellas.

Casi terminando y en el mismo tenor de su creación, existía una criatura a la que solamente y por el momento le había dado un pico para comer y un corazón noble. El animal pensó que estaría siempre en desventaja sobre los otros animales, por el simple hecho de no ser de los primeros en ser creado, pensó en la destreza del pez ya que era algo que hubiera anhelado tener, o quizá la velocidad de una gacela que disfrutaba de los extensos campos mientras se deleitaba de las riquezas de la tierra misma para poder subsistir.

Un poco triste y sintiendo como si fuera el último de la fila le dijo al Creador, veo que en la tierra y en el agua has dado vida a las criaturas más bellas que el hombre pudiera imaginar, ¿acaso te queda algo que me pudieras regalar? y de esa manera ser alguien especial.

Con una sonrisa él le contestó, apenas he terminado el cielo y necesito de alguien que lo pueda disfrutar, admirar los mares y montañas que sólo desde el cielo se puedan admirar, el hombre tendrá imaginación para visibilizarlas e inventar los medios para poder ver lo que sólo tú podrás apreciar sin problema alguno, sólo tú tendrás las alas para ver desde lo alto la creación de este planeta que ustedes llamarán Tierra.

Es así como sólo las aves tienen la dicha desde su origen de ser los predilectos de Dios al resguardar el cielo con un simple vuelo que nos recuerda a diario que los seres humanos sólo tuvimos la imaginación de volar gracias a ellos simulando con un avión sus extensas alas, las cuales nos hacen llegar más rápido y más lejos de lo que nuestra imaginación algún día imaginó, permitiéndonos así compartir con ellos una obra más de Dios siempre y cuando tengamos un corazón noble, aún y así seamos los últimos de la fila.

Este domingo tuve la oportunidad junto a Emiliano y Sebastián de 4 y 2 años de edad respectivamente, de ver cómo del nido que tenemos en casa había caído un pequeño pájaro que apenas aprendía a volar. La desesperación y aliento de sus padres lo hicieron retomar el vuelo. Espero y deseo que el asombro de esos niños nunca termine de crecer por disfrutar y admirar la vida a través de las alas de su imaginación.

Haz que cada pequeño detalle o suceso de tu día a día te brinde la oportunidad de crear algo diferente, quizá inventar un cuento para tus hijos, ya que ellos esperan eso y más de ti. Recuerda que a veces las pequeñas cosas suelen ser las que realmente valen.

Hoy es el mejor día de tu vida, por favor aprovéchalo al máximo.

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