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10 Mayo 2015 03:30:00
Inventos los de la Gran Guerra
Por Carlos Bautista Rojas

No todo fue muerte y destrucción durante la Primera Guerra Mundial. He aquí una lista muy breve de algunas invenciones que se desarrollaron o tuvieron su auge durante este periodo histórico y que aún se emplean en la actualidad.

Cambio de horario
La idea de “ahorrar energía” cambiando el horario en primavera y otoño se remonta a Benjamin Franklin, quien hizo esta propuesta en 1784 mientras se encontraba como diplomático en París.
Una de las consecuencias de la guerra fue la escasez de carbón. Por ello, el Gobierno alemán fue el primero en decretar el adelanto de una hora en los relojes el 30 de abril de 1916; con ello, se aseguraban una hora más de luz natural para sus actividades. Tres semanas después, el 21 de mayo, el Reino Unido implementó la misma medida. En 1918 el Congreso de los EE. UU. legisló sobre sus husos horarios y los diversos cambios de hora según la época del año.

Bolsas de té
En 1908, un comerciante estadounidense tuvo la idea de enviar “muestras” de té en bolsas de algodón a sus clientes frecuentes, para que probaran los nuevos embarques. Éstos, tal vez por practicidad, empezaron a introducir las bolsas directamente en el agua caliente en lugar de prepararlo en las acostumbradas esferas de metal. Cuando estalló la guerra, la empresa francesa Teekanne empezó a empacar té en bolsas para que los soldados pudieran tomarlo con facilidad en sus campamentos.

Reloj de pulsera
En realidad, esta forma de portar un reloj se inventó a finales del siglo 19 –década de 1880– para los soldados ingleses que participaron en los combates colonialistas en Sudáfrica. Luego, a principios del siglo 20 los pilotos empezaron a adaptar los relojes de bolsillo –que tenían una cadena– con correas para amarrarlos por encima de sus trajes. Cuando estalló la Gran Guerra, el reloj era un instrumento indispensable para coordinar las actividades militares y por ello se masificó su producción para portarse en las muñecas. Para 1917, el Departamento de Guerra Británico decretó que sus soldados debían usarlos.

Cierre –cremallera–
Aunque la idea original se remonta a 1851, el primer diseño funcional lo patentó el inventor estadounidense Whitcomb L. Judson –para la Feria Mundial de Chicago– en 1893, y su uso se limitaba al calzado. Gideon Sundback, un sueco que se casó con la hija de Judson, mejoró el diseño en 1913 –con el nombre de hookless fastener–. Para 1917 Sundback lo patentó con el nombre de separable fastener y de inmediato se empleó en objetos militares: botas y bolsas. En 1923 la Goodrich Company desarrolló el popular nombre de zipper, apócope de zip fastener.

Toallas sanitarias
Aunque en 1896 la empresa Johnson & Johnson creó las primeras toallas sanitarias comerciales –entonces sólo eran empleadas por enfermeras–, resultaron un fracaso debido a que estaba prohibido que se promocionaran de forma pública. En 1914 la Kimberley Clark desarrolló el cellucotton, un material cinco veces más absorbente que el algodón y que, producido en cantidades industriales, ahorraba la mitad de los costos. Cuando los EE. UU. entraron a la guerra en 1917, lo usaron para fabricar los uniformes de médicos y soldados. Fueron las enfermeras de la Cruz Roja quienes emplearon la absorbencia de este material para controlar su menstruación. Cuando terminó la guerra se dejó de producir el cellucotton, pero el uso que le dieron las enfermeras trascendió hasta que en 1920 se volvió a producir este material para comercializar las toallas femeninas. La palabra Kotex es un apócope de las palabras con que se promovieron en origen: cotton texture.

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