×
Abdel Robles
Abdel Robles
ver +
Licenciado en Ciencias de la Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Reportero sección policiaca en Editora El Sol, reportero sección local El Norte, coeditor del vespertino Extra de Multimedios, director editorial del Periódico La Voz de Monclova, director Editorial de El Diario de Coahuila, Comunicación del Municipio de San Nicolás de los Garza, NL, director editorial de Zócalo Piedras Negras, y actualmente editor en jefe de Zócalo Monclova

" Comentar Imprimir
20 Septiembre 2015 03:10:32
Jugando a las escondidillas
LA PRIMERA VEZ ME LO explicaron clarito…

“MIRA NEGRITO… TE VAMOS A tirar el bote lejos, hasta donde dé el churro… vas por él y nos escondemos, al que encuentres le dices un-dostres…

y le pegas con el bote a la piedra”.

YO PELABA LOS OJOS DETRÁS de los anteojos…

MI PRIMERA OPORTUNIDAD DE JUGAR con los más grandes, al bote escondido…

“PERO SI UNO VIENE Y te gana el bote, entonces ese va a decir “Salvación para todos mis amigos”… y te fregaste, porque te quedas otra vez”.

ASENTÍ CON LA CABEZA…

ERA BIEN SENCILLO…

FIDELOTE ME LO LANZÓ Y nomás lo vi que se perdía en la oscuridad.

“AIJUESÚ… NO FRIEGUES FIDEL… LO mandaste hasta la Coyola”.

NOMÁS SE ENCOGIÓ DE HOMBROS, y de repente, todos salieron corriendo… ¡A esconderse!

CORRÍ PARA DONDE ESTABA EL bote, pero les juraría que todavía no alcanzaba a esconderse el último, cuando de las mismas sombras en las que desaparecí buscando el bote, emergí como poseído…

“¡AY MAMACITA… LA LLORONA.. LA Llorona!”

MIS PATAS VOLABAN COMO REHILETES… rebasé al Chino, al Chibirico… al Espinillas… Fidelote se tiró al suelo y comenzó a rezar lo que se sabía…

LUEGO, EL SILENCIO… SILENCIO LARGO y pesado, expectante, de gargantas congestionadas, hasta que comenzaron a salir todos del escondite, poco a poco…

TEMBLANDO…

“AMOS POR AGUA BENDITA… MI mamá tiene tantita…”

EL PIQUE SE PUSO COLABORADOR para ahuyentar aquel mal espíritu.

SÍ… ALLÁ AL FONDO SE miraba una fantasmal silueta blanca, vaporosa que volaba… se mecía… se elevaba… bajaba…

EL PIQUE FUE POR EL agua bendita y la trajo en una botellita de cloro… Élfego, el más católico se acercó rezando y rociando… rezando y rociando…

YO TEMBLABA, PA’QUÉ MÁS… SENTÍA un nudo en la panza… “Es que se te subieron los huevos”, me dijo Chibirico…

NOS ACERCAMOS Y DE REPENTE, el suspiro aliviado…

“¿Cuál Llorona Negrito?… ¡Es el tendedero de doña Chucha!…

mira… es una bata… y al lado unos calzones, ¿ya los viste?”

PUES SÍ… LOS VI… TENÍAN razón…

“ADEMÁS EN TU IGLESIA NO creen en los fantasmas”.

PUES NO… NO CREÍAMOS…

AGARRÉ EL BOTE Y TODOS corrieron desaforados a esconderse…

todos, menos Pancholín… tieso… quieto… con los brazos tensos sobre el costado.

“¡ÉIIIITALE… JÉITALE!… PANCHOLÍN SE QUEDÓ trabado… del susto”.

Y ALLÁ VIENEN TODOS OTRA vez, y El Pique con su botella de agua bendita para sacarle el mal ánima.

PERO PANCHOLÍN SEGUÍA TIESO…

“PANCHOLÍN… PANCHOLÍN… QUÉ TIENES… ¿SE te salió el ánima?”

Y TIESO… RÍGIDO… NOMÁS DIJO sin moverse…

“SE ME SALIÓ… SE ME salió otra cosa… ¡Me cagué del susto!”… “¡Pinche Negrito… mira lo que hiciste!”

YO AGARRÉ EL BOTE, Y comencé a cantar “Una dos tres… por cada uno, por todos… hasta por Pancholín que se cagó”.

MI DEBUT EN EL JUEGO con los grandes…

MI PRIMERA VICTORIA EN EL bote escondido, gracias a la cola floja de Pancholín.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
Imprimir
COMENTARIOS



  • 0
5 6 7 8 9 0 1 2