×
Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
ver +

" Comentar Imprimir
21 Febrero 2017 04:00:00
Juniorismo devaluado
Recorrió el estado. Se reunió con grupos políticos y económicos. Se acercó a los medios de comunicación (radio, prensa y televisión) para proclamar: “Quiero ser gobernador, no candidato”. Juró que su intención no era hallar trabajo u obtener alguna sinecura, pues, como empresario exitoso, no lo necesitaba. Para ganar credibilidad, criticó al gobernador Rubén Moreira por autoritario y excluyente, pero se cuidó de no tocar a su predecesor y hermano Humberto, acaso por ser su consejero (¿o titiritero?). Incluso amagó con renunciar a su militancia y postularse por otro partido si el PRI se mantenía en sus 13 y no garantizaba “piso parejo” para todos.

Román Alberto Cepeda, dijo cosas como esta: “Hoy por hoy, existe una especie de ceguera parcial en la que sólo algunos tienen el poder de decisión de seguir creciendo –en los últimos 6 años– y a otros nos quieren mandar al ostracismo político. Renuncié como delegado de Sagarpa para ser gobernador. No busco chamba, soy un hombre de proyectos”. También impugnó a Miguel Riquelme, sin mencionarlo por su nombre: “Lo importante no es haber salido primero y tener el aparato volcado en una sola figura, sino ser conocido, tener aceptación y que tus pasivos no sean mayores que tus activos. La candidatura aún no está resuelta y ahora tenemos un presidente del PRI en Los Pinos. Esa es la diferencia”. (El Cuarto Jinete, Capitolio, Zócalo Saltillo 6.06.16)

Después de tanta alharaca, Cepeda, quien no buscaba chamba menor a la de Rubén Moreira, fue conformado por el PRI con una candidatura a diputado por el X distrito de Torreón. Así, sin más ni más. Sin explicar, no a los medios de comunicación, ante los cuales sacó el pecho, sino a sus hipotéticos simpatizantes, tan drástico descenso en su autoestima y en sus aspiraciones políticas. El nieto del exgobernador Román Cepeda Flores, simplemente no dio la talla. Su medida es una curul.

Cepeda debutó electoralmente en 2005, también como aspirante a diputado local por el distrito VIII de Torreón. Perdió frente al panista Jesús Manuel Pérez Valenzuela. En el mismo proceso, los moreiristas Jesús Sotomayor, Demetrio Zúñiga y Miguel de los Santos fueron derrotados por Luis Gurza, José Maynes (ahora bajo la nómina del PRI) y Luis Alberto Mendoza (PAN) en los distritos IX, X y XI. El único candidato del PRI a diputado que ganó, por un margen de 600 votos, fue Miguel Riquelme; en su caso, al panista Jacinto Pacheco. Eduardo Olmos perdió la alcaldía con José Ángel Pérez. Este año, el escenario pinta igual o peor para el PRI.

Román Alberto accedió al primer Congreso de Humberto Moreira por la vía plurinominal, donde tuvo un desempeño anodino. En las elecciones del 4 de junio merece volver a perder, pero quizá el PRI lo proteja de nuevo con un asiento de representación proporcional. El problema de los políticos laguneros es que no se respetan. Esa es la razón por la cual ninguno ha vuelto a destacar en los planos local y nacional. La postulación del exsecretario de Desarrollo Rural aleja la posibilidad de que su hermano Carlos –exalcalde de Torreón– regrese a la arena política, al menos por el PRI. Ahora como candidato, quizá Román Alberto respete las señales de tráfico, no utilice retornos exclusivos para ambulancias y no ponga en riesgo la integridad de otras personas como lo hizo el pasado 3 de febrero frente al Hospital La Concepción.
Imprimir
COMENTARIOS



top-add