×
Tomás Mojarro
Tomás Mojarro
ver +

" Comentar Imprimir
10 Febrero 2018 04:00:00
Juntacadáveres
¿Con cuántos cadáveres amanecimos esta mañana? ¿La sangre derramada y el duelo correspondiente se acrecientan en el sureste, en el centro, en la frontera norte del territorio? ¿Cómo se inició este delirio y cómo irá a terminar? Para ilustrarme sobre situación tan aberrante que sacude el país recibí un documento que ahora transcribo porque lo juzgo elocuente e ilustrativo sobre el origen de la violencia en brama. Con esa sintaxis:

El origen del crimen organizado en nuestro país.

En los años treinta del siglo pasado, los grandes terratenientes organizaron gavillas de hombres armados para asesinar a los campesinos ejidatarios que se beneficiaban con la aplicación de las leyes constitucionales de la Reforma Agraria. A estas gavillas se les conoció como Guardias Blancas.

En el tiempo, los terratenientes fueron negociando con el Gobierno y frenando la aplicación de la Reforma Agraria, usando como arma la ley del Amparo Agrario, la cual detuvo durante décadas las resoluciones presidenciales que dotaban de tierra a los campesinos. Con ello dejaron de ser necesarias las Guardias Blancas.

Sus principales integrantes fueron reclutados por las diferentes instancias de gobierno (municipal, estatal y federal) para que ocuparan cargos en las instancias policíacas: Municipal, Judicial y Federal de Seguridad. La mentalidad asesina se necesitó desde aquella época, ya que era costumbre la aplicación de la ley fuga, Estos elementos policíacos hacían el trabajo sucio al margen del estado de derecho, lo cual se fue aclimatando como la forma normal de actuación policíaca.

En la aprehensión de delincuentes del fuero común (rateros, carteristas, zorreros, boqueteros, etc.,) los elementos policíacos fueron tentados por la famosa “mordida”, o el apoderamiento de una parte de los botines a cambio de no llevar ante los tribunales a aquéllos que cometían los delitos. De esta relación surgió una simbiosis policía-delincuente, y los jefes policíacos instauraron una empresa: dar “protección” a la delincuencia a cambio de compartir botines. Un amigo personal me comentó que en la época de los 70 en que él estaba de director de la Policía Judicial recibió, de parte del director de la Policía Judicial del Estado, un sobre con dinero y una nota donde le solicitaba “proteger” a sus “muchachos” al operar (como rateros y carteristas) durante las fiestas del carnaval.”

Los Rateros viejos

En la película documental de ese nombre se hace una entrevista a un ratero apodado “El Carrizos”. Durante esta entrevista narra con detalle el modo de operar entre el hampa y los elementos de la Policía Federal de Seguridad. Cada vez que era denunciado un robo de elevada cuantía, los equipos policíacos detenían a los rateros especializados en tal o cual técnica de robo. Ya atrapados los delincuentes, se les persuadía de compartir los frutos del robo a cambio de “protección”. Esta práctica se fue aclimatando hasta convertirse en usos y costumbres, de tal forma que los jefes de los grupos policíacos ya no detenían a los rateros, simplemente pasaban a recoger su parte del robo. De lo anterior se desprende que el crimen se hermanó con la policía, creando una industria basada en la impunidad.

Otra faceta de la génesis del crimen organizado

A principios de los 60 el escritor Antonio Hass publicó datos reveladores de los orígenes del narco en Sinaloa. El era miembro de la élite económica, política y cultural de Mazatlán, y tenía acceso a información confidencial de primer nivel y relató cómo asesores estadunidenses llegaron a esa ciudad a fines de los 30 para capacitar y entrenar a los grupos.

(Esto continúa el lunes.)
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2