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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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15 Junio 2018 04:00:00
La alternancia que se ve venir
Hasta antes del tercer debate presidencial, quien esto escribe pensó que sería este el mejor de los tres; ilusamente, me asaltó la idea de que en esta oportunidad alguno de los debatientes tendría algo impactante reservado, es decir, algo suficientemente importante como para cambiar el rumbo de las tendencias hasta hoy más que definidas.

El tercer debate presidencial concluyó y sin duda fue una gran decepción para los antilopezobradoristas, y no porque yo considere que fue AMLO quien mejor figuró en el mismo, sino que, no ocurrió el milagro que este sector esperaba. El debate fue completamente intrascendente y el resultado se resume en la sentencia vertida por el español Antonio Solá: “La contienda presidencial está saldada en favor de López Obrador”.

Y creo que tiene razón, hasta hoy no ha habido poder humano que logre bajar a López Obrador en las encuestas y yo creo que ya no lo habrá en lo que resta de tiempo para la jornada electoral. Hasta los enemigos de López Obrador reconocen en su análisis postdebate que este arroz ya se coció, o como dijo el hermano de Margarita Zavala “esto ya valió madres”.

Bajo esta perspectiva, es evidente que el tercer debate no cambió en nada las cosas, entonces, y por consecuencia o virtud, según usted lo vea, debemos reconocer que quien más se benefició del mismo lo es sin duda el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, el cual, hoy más que nunca, debe sentirse satisfecho y seguro de su triunfo en esta elección que concluye el 1 de julio.

De confirmarse la anterior hipótesis y de sostenerse la tendencia tan marcada en el ánimo de los electores, debemos, entonces, reconocer que estamos ante la inminente llegada de una verdadera transición política a nuestro país, de una real alternancia en el régimen de gobierno, de un importantísimo momento histórico para nuestra nación, el cual, sin duda, cambiará el rumbo de nuestra patria y nos debe llenar de esperanza y regocijo.

Y es que si bien es cierto que será difícil que México de la noche a la mañana supere las casi permanentes crisis económicas y sociales, lo que sí veremos con la llegada de una nueva forma de Gobierno legítimamente constituida y electa es la culminación de una arraigada crisis política sin liderazgos en el Gobierno y sin una oposición suficiente, la que nos tenía sin alternativa clara de salida.

Con la llegada del nuevo régimen decidido por la mayoría, los mexicanos estaremos en la ruta correcta para encontrar las respuestas a nuestros problemas, pero ahora sí desde una perspectiva clara y no desde el entorno falso en el que aparentemente todo está bien a pesar de no ser cierto; y es que si hay algo que les ha salido bien a los gobernantes ha sido el perfeccionar un sistema político de simulación, en el que todo parece estar bien, aunque poco funcione en la realidad.

La alternancia política que se ve venir, ahora sí deberá ser responsabilidad de todos y deberá significar para nosotros una nueva oportunidad de reestructurar el poder, pero de manera conjunta con los actores políticos. Es casi inevitable que el próximo 1 de julio México cambie el rumbo de su historia y este cambio nos pertenece y nos obliga a todos, ya que será la primera señal de que los mexicanos habremos recuperado el poder que habíamos cedido.
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