×
Federico Muller
Federico Muller
ver +

" Comentar Imprimir
19 Enero 2018 04:00:00
La Bolsa Institucional de Valores (Biva)
Generalmente los mercados accionarios han estado fuera del alcance de las clases económicamente medias y bajas; en ese sentido, han sido elitistas porque su función es apoyar a medianas y grandes empresas con determinado capital social, y también a accionistas con capacidad económica razonablemente elevada. Han sido un instrumento para financiar compañías que salen al mercado bursátil y emiten acciones.

En México, durante varias décadas operó una sola bolsa de valores, cuya sede se encuentra en la Ciudad de México, con un número reducido de empresas en relación con el tamaño del país. Al hacerse pública, una empresa debe cumplir con ciertos requisitos, entre ellos, informar periódicamente de sus estados financieros y contar con cierto nivel de capital social, lo cual provoca que muchas veces se desincentive el ingreso a ese tipo de mercados. Y si además se considera la incipiente cultura bursátil de los empresarios mexicanos, el panorama se complica todavía más.

Pero a pesar de ello, se acaba de publicar en los medios de comunicación que la Secretaría de Hacienda autorizó la operación de la Bolsa Institucional de Valores (Biva). Después de varios meses de gestiones administrativas, el proyecto bursátil por fin consiguió la concesión del Gobierno al cumplir con los requisitos establecidos, y se espera que inicie actividades en el primer trimestre de 2018. Su apertura le hará competencia a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), que tiene más de 40 años de servicio, agrupa a alrededor de 15 empresas y que tuvo ingresos en el primer semestre de 2017 de mil 507 millones de pesos.

El potencial del mercado bursátil. La pregunta que puede surgir en el sector económico y los estudiosos de los mercados es la siguiente: ¿por la escasa participación de las empresas en bolsa, se puede “justificar” una nueva bolsa de valores en México? La respuesta sería que sí, siempre y cuando se considere el tamaño del potencial bursátil del país y se emprenda una campaña de culturización entre los hombres con los recursos suficientes para invertir en la bolsa.

Se estima que en la economía nacional existen cerca de 6 millones de empresas, entre pequeñas, medianas y grandes, las cuales cumplen con sus obligaciones fiscales y generan empleos formales. De ese universo, se calcula conservadoramente que más de 50 mil tienen la capacidad para ser listadas en bolsa. Si nos acogemos a esas cifras, se podría lograr que el financiamiento empresarial se diversifique, y no solamente se base en los préstamos de la banca comercial, la reinversión de utilidades y el apoyo de proveedores.

La Bolsa de Valores y la clase trabajadora. Aparentemente el mercado bursátil se ve muy lejano para la clase trabajadora del país por considerarse un mercado para ricos, que invierten en ella y esperan rendimientos o ganancias en el mediano y largo plazo. No obstante, su posición en el complejo entramado económico hace de la Bolsa un intermediario financiero que puede aprovecharse para apoyar a las empresas en sus proyectos de expansión, que a la vez generan crecimiento económico y más empleo.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2