×
Abdel Robles
Abdel Robles
ver +
Licenciado en Ciencias de la Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Reportero sección policiaca en Editora El Sol, reportero sección local El Norte, coeditor del vespertino Extra de Multimedios, director editorial del Periódico La Voz de Monclova, director Editorial de El Diario de Coahuila, Comunicación del Municipio de San Nicolás de los Garza, NL, director editorial de Zócalo Piedras Negras, y actualmente editor en jefe de Zócalo Monclova

" Comentar Imprimir
10 Mayo 2015 03:10:58
La cadera… la colita… ay mamá, qué cinturita
Dominguito… a las seis de la mañana se levanta la negriza menuda para andar por la playa.

TODA LA ARENA…

TODOS LOS TRONCOS… TODOS LOS peces que brincan del chinchorro.

SE VALE JUNTAR UNOS CUANTOS para llevarlos a la olla del caldo… pero nomás en domingo.

PORQUE LOS PESCADORES SE APRESURAN, quieren terminar de limpiar la red antes de las tres de la tarde y luego a bañar el cuerpecito para la tertulia.

“¿QUIÉN VA A TOCAR HOY?”, pregunta Juan Camadol…

“YO MERO… YO MERO”, DICE desde uno de los extremos Ray la Cherna… “Yo voy a tocar chiche y nalga”.

ES UN LOCAL DE 10 por 20… todo es pista, y a un ladito el conjunto que toca salsa mi negro… salsa del puro sentimiento… merengue…

mambo y cha-cha-chá…

CAMADOL MUEVE LA CADERA… UNA mano a la barriga, la otra en ángulo de 90 grados, como si tuviese a una mujer de cintura breve bien ceñida mientras baila acompasadito la Falsaria.

TARDE SE ME HACE PARA que llegue la hora…

Y LEVANTAMOS PESCADO… LLEVO TRES mojarritas de piedra…

somos 12 en la casa… con esto se hace buen caldo, pero si quiero que alcancemos un bagacito de pescado, me faltan tres o cuatro…

LOS JUNTO… UN PARGUITO, UN bagre que es de mala pata y lo regreso… una lebrancha… y la mojarrita final.

ÁMONOS…

PERO EL CHINCHORRO SE ATORÓ en una piedra… y allá van los pescadores renegridos a sacarlo.

LAS OLAS ME LAMEN LOS pies y vuelven adormiladas al mar.

IBA A TOMAR MÁS PESCADO… pero me enseñaron a que no hay que ser encajoso con el alma generosa, así que mejor ayudo arrastrando la enorme red.

NO AYUDO MUCHO, MI ESCUÁLIDA humanidad es derribada, revolcada… enredada…

FINALMENTE LA TRAEN, Y ESTOY apenas liberándome…

“TOS QUÉ PICHOJITOS… ¿TE PELEASTE con la red… quién ganó?”

LAS CARCAJADAS NO ME HACEN gracia, sonrío forzadito, después de todo son mis benefactores.

AVANZAN LAS HORAS… LA RED viene llena de hojas y de algas…

COMIENZAN A INSTALARSE LOS MULATOS… y afinan…

“Sí… sí… bueno sí… mmmm… bueno sssssshi… ssssshi…”

“APÚRATE MOJINO… QUE YA EMPEZARON”.

Y LE DIERON CON MÁS fuerza y rapidez…

“PICHOJITOS… ÉCHANOS LA MANO, JÁLATE las algas… jálate con una varita…”

Y MENOS DE ESO ES una grosería, si me han de llenar la tripa y la de mis hermanos.

DE REPENTE CASI ME ATROPELLAN, vienen enredando el chinchorro… juntan los bártulos y se van a la regadera…

SALEN 15 MINUTOS DESPUÉS OLOROSOS a la colonia de naranja que vendía Doña Chica… a dos cincuenta el chisguete…

RELAMIDOS Y CON LA CARA opaca de jabón de pastilla…

VAN MOVIENDO EL CULAMEN, CON la cabeza recargada en el hombro… ensoñando…

BUSCAN CON LA MIRADA CHAMACAS solitarias que tamborean con las puntas el piso, deseosas de ser invitadas… escogen de lo poco que ha quedado…

EL LUGAR YA ESTÁ REPLETO…

SACAN CADA QUIEN A LA suya, ninguno sufre ni batalla…

¿UNA CERVATANA, MI REINA?

ASIENTEN CON LA CABEZA… Y precipitan el líquido ambarino a sus gargantas.

Y TOCAN… TOCAN LOS MULATOS…

CAMADOL LEVANTA LA COLA… EXTIENDE los brazos a los lados… mueve los pies cortitos, hacia adelante y hacia atrás… así camina en derredor de la muchacha, con los ojos cerrados…

“LA CADERA… LA COLITA… AY mamá que cinturita”.

Y EL SILENCIO EXPECTANTE… TODOS lo miran…

“CHÉCATE MOJIMO… LOS TENGO CON la bemba abierta”.

Y SÍ… ESTABAN CON LA bemba abierta… porque a dos metros, lívida, estaba Francelia, la novia de Camadol…

“LA CINTURA… LA COLITA… ¡AY mamá… ay mamá…

ayyyyyyyyyja de tu pinche madre!”

DOS CINTARAZOS DE ENTRADA, POR las nalgas una… por las canillas la otra.

Y SE LO LLEVÓ A puro cintarazo por todo el caminito hacia las escolleras, Camadol brincoteaba… se revolvía entre la lluvia de cuero…

para luego irse al caserío en donde él vivía.

AL DOMINGO SIGUIENTE LLEGÓ CALLADITO… él solito sacó mis siete pescados, me dio los míos… igual con los de Chibirico…

“TE DOY 20 PESCADOS SI me dices quien le fue con el chisme”.

“NADIE”.

“SI NO ME DICEN, LES quito el pescao”.

“NADIE”.

“DAME ACÁ… NEGRO MENTIROSO”.

“TE DIGO QUE NADIE… ELLA andaba bailando con Gonzalito…

el lanchero… y tú no la viste por bailar con los ojos cerrados”.

APRETÓ LOS PUÑOS… LOS LABIOS…

POR LA TARDE ESTABAN BAILANDO juntitos en la tertulia…

Camadol lloraba del coraje, pero se desquitaba moviendo la cadera sabroso.

TOTAL, NO HAY MEJOR CURA para el mal de amores… que un mambo bien bailado.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
Imprimir
COMENTARIOS



  • 0
5 6 7 8 9 0 1 2