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08 Febrero 2015 04:30:07
La caja de Pandora
Por Laura Manzanera

¿Por qué hay hambre en el mundo?, ¿por qué la naturaleza desata de vez en cuando toda su ira?, ¿por qué existen plagas que causan estragos? Si buscamos en la mitología griega, la culpa de todas las desgracias la tienen Pandora y su caja.

Según recoge la mitología griega, el titán Prometeo tuvo la osadía de entregar a los hombres el fuego reservado a los dioses, y pagó muy caro su desacato. Zeus lo condenó a permanecer encadenado en una cima de la cadena montañosa del Cáucaso, donde un águila le devoraba diariamente el hígado, que volvía a crecerle para que el suplicio fuera eterno. La ira de Zeus también afectó a los hombres, para quienes ideó otro castigo ejemplar. Para ello les envió a Pandora, la primera mujer.

La esperanza, lo último que se pierde
Tan hermosa como temible, Pandora había recibido como regalo una cualidad de cada una de las bellas divinidades del Olimpo: belleza, gracia, persuasión, habilidad manual. De ahí su nombre, que significa “la que tiene los dones”. Pero Hermes, el mensajero de los dioses, introdujo la mentira en su corazón. Y así fue enviada con una vasija y la orden terminante de no abrirla jamás.
Prometeo era consciente de que Zeus podía tramar desgracias para los mortales, así que había aconsejado a su hermano Epimeteo –[cuyo nombre significa] “el que reflexiona demasiado tarde”– que tuviese cuidado con posibles obsequios inesperados. Hermes entregó a Pandora a la humanidad y Epimeteo, desoyendo los sabios consejos de su hermano, sucumbió a su belleza y la acogió con los brazos abiertos. Tal como Zeus había previsto, ella no tardó en destapar el receptáculo secreto y dejó escapar todas las desgracias que, a partir de entonces, iban a afligir a los humanos: la guerra, el hambre, la enfermedad, la maldad, el pecado. Éstas se esparcieron por doquier. Tan sólo una cosa permaneció en el fondo del recipiente: la esperanza –elpis.

¿Más mal que bien?
De este arraigado mito deriva la expresión “abrir la caja de Pandora”, que hoy define el diccionario como “acción o decisión de la que, de manera imprevista, derivan consecuencias desastrosas”. No obstante, si nos basamos en las fuentes griegas, lo que portaba Pandora no era una caja, sino una tinaja –pithos.
Existen discrepancias en torno a lo que contenía dicha caja. Según Babrios, un fabulista del siglo II d.C., originariamente guardaba cosas buenas, pero, cuando se le quitó la tapa, todos aquellos bienes escaparon del alcance de la humanidad, con la excepción de la esperanza. Hesíodo, sin embargo, defiende otra opinión, que dejó plasmada en su obra “Los Trabajos y los Días”. Para él, lo que almacenaba eran males; al escaparse éstos, quedaba la esperanza. Así pues, como buen mito griego, resulta tan intrigante como contradictorio. La polémica está servida, que cada uno lo interprete como quiera.

La Eva griega
Modelada en barro por Hefesto, dios del fuego, Pandora fue creada con una intención concreta: sancionar a los hombres por sus imperdonables pretensiones. Su aspecto era totalmente engañoso, ya que lo desagradable permanecía oculto tras su imagen de belleza, candidez y bondad. Puede considerarse como la primera mujer de la mitología griega. Y, al igual que la Eva en la tradición judeocristiana, su insubordinación desató la ira divina. Por eso encarna el castigo de los dioses y representa la perdición de la humanidad.

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