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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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08 Marzo 2018 04:00:00
La chatarra tecnológica
En el rostro se le dibuja la sonrisa más amplia posible: acaba de comprar el teléfono más moderno, lo último en tecnología, no hay nada superior en el mercado. Su costo fue de 22 mil pesos.

Seis meses después la compañía fabricante saca un nuevo dispositivo al mercado, el aparato de 22 mil pesos ya vio reducido su valor 50% y es considerado prácticamente basura tecnológica. La innovación no se detiene, es descarnada y nada piadosa, la obsolescencia de un aparato tarda tan sólo seis meses o cuando mucho un año.

El adjetivo viejo es ahora muy severo porque los términos vetusto, antiguo, añoso aplicados a la tecnología son relativos. Los aparatos que no superan los meses de haber salido al mercado y que son lo más “nuevo”, después de sólo 180 días perdieron valor y ya no son de ninguna forma lo mejor en el mercado.

De acuerdo con el Informe sobre Basura Electrónica 2017 (Monitor Global E-waste, en inglés) emitido por la ONU, se calcula que al año se producen en torno a 50 millones de toneladas de esta clase de residuos en el mundo.

Cada equipo que usted y yo compramos, como computadoras, impresoras, cámaras fotográficas, escáneres, teléfonos celulares y otros gagdgets, y que ya no usamos, son considerados basura electrónica.

¿Cómo se encuentra México? Bueno, la nación es ubicada en la posición número cinco en el estudio hecho público por la ONU y cada mexicano genera 8.2 kilos de estos residuos al año.

Ahora recordemos un poco: seguro alguno de nosotros tiene uno de estos aparatos en su clóset o cuarto de tiliches: un iPod, un MP3, una cámara digital, un discman, un walkman, una videocasetera VHS o incluso Beta, una grabadora que usa casetes o bien un televisor recién descontinuado. Todo es ya basura tecnológica, ya no sirve, aunque funcione.

¿Hace cuánto compró su pantalla de plasma, luego de led y después la smart TV? Quizá compró su aparato a 12 o 18 meses de financiamiento, no lo ha terminado de pagar y su “moderno equipo” ya no lo es y ahora vale 50% menos que cuando lo compró. ¡Decepcionante!

La basura electrónica se caracteriza por su rápido crecimiento debido a la pronta obsolescencia de los equipos y por la mayor demanda de estos en todo el mundo, entre otros factores.

En los últimos 50 años la constante innovación ha creado un envejecimiento más prematuro, lo viejo ahora tiene seis meses o un año de existencia.

Pensemos en un auto: hoy la industria aún no concluye un periodo completo de un año-modelo y saca el vehículo del siguiente año cuando sólo ha transcurrido un semestre.

Y es que la innovación tecnológica ha tenido un crecimiento sin precedentes en el último medio siglo y se ha democratizado de tal manera que, al masificarse, se ha puesto al alcance de casi toda la población, ávida de tener en sus manos lo más moderno, lo más nuevo.

Este dinámico desarrollo produce una permanente necesidad de cambio de los equipos electrónicos, dotarlos de mayores funciones y aplicaciones que provocan gran ansiedad por tenerlos, ambición de poseer lo último en tecnología.

La realidad es que en este ámbito es muy difícil ir a la par de lo más nuevo tecnológicamente hablando, por lo que aplicar el adjetivo de obsoleto será cada vez más común, pues lo nuevo en 60, 90 o 180 días pasará a la vejez.
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