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Yuriria Sierra
Yuriria Sierra
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15 Enero 2017 04:00:00
La Corte
La Corte ha sido parte importantísima de discusiones en las que se ha encargado de darle rigor y sentido a lo que deben decir las leyes.

“Es un momento en el que México vive una crisis de credibilidad en las instituciones gubernamentales y sociales del país…”, esto me lo dijo Arturo Zaldívar, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Hace poco más de un año, gracias a una de las ponencias que en ella se desahogan, un grupo de cinco personas pudo obtener un fallo con el que se le concedió la libertad de tener acceso a la mariguana de manera lúdica, ya no sólo medicinal, sino también recreativa; también, gracias a otras de las intervenciones de la SCJN, se ha liberado a mujeres que estaban presas de manera injusta. La Corte ha sido parte importantísima de discusiones en las que se ha encargado de darle rigor y sentido a lo que deben decir las leyes. Y cada una de sus intervenciones nos ha hecho repensar la manera en que se imparte la justicia en nuestro país.

“La Corte es el árbitro de los conflictos entre los poderes, entre órganos, entre autoridades, lo que ayuda a la gobernabilidad, y a que los estados, la Federación, se ciñan a lo que marca la Constitución. Pero hay otro rubro, el más rico, el más importante: esa vertiente de protección, de desarrollo y de defensa de los derechos humanos…”, me dijo en entrevista el ministro en Al Cierre, la nueva emisión de radio que tengo a cargo en Imagen 90.5.

La Suprema Corte y lo que ahí se ha decidido ha fortalecido el debate, sin duda alguna: “Se va generando un cambio cultural. Por ejemplo, con el caso de Florence Cassez por primera vez se habló del debido proceso. A partir de ahí, todas las autoridades hablan de que deben cuidar el debido proceso. Hoy todos saben que si este no se cuida, entonces vendrá eventualmente una reposición del procedimiento…”, me dijo también el ministro.

“Creo que esta coyuntura que estamos viviendo de crisis institucional, de legitimidad, de malestar social, el papel de la Corte debe ser fundamental para coadyuvar a la gobernabilidad y seguir siendo referente en el desarrollo de los derechos de todas las personas de este país…”, dicho esto también por el ministro. Un punto importante si pensamos en nuestra coyuntura.

“Por nuestra función, debemos estar atentos a la política partidista, a la política electoral, y eso nos da una independencia y una fortaleza; pero nosotros tenemos el reto de convencer a la sociedad de que estamos trabajando por ellos. Es un reto de credibilidad que nos tenemos que ganar todos los días (…) tenemos sentencias que avalan que hemos estado del lado correcto de la historia…”. Me lo afirmó también, porque a veces, muchas veces, es común que se confunda la moral con la ley, y es ahí donde la SCJN tiene una de sus labores más importantes, porque en el entendimiento de esa diferencia caben mil y un desacuerdos y, peor aún, leyes y posturas totalmente injustas (y hasta retrógradas).

En puerta hay muchos temas en las salas de la Corte, todos ellos, para llegar ahí, deben tener en común una o varias lagunas que la ley, por la manera en como se resuelven en otras instancias, no pudieron desahogarse. La SCJN es la última de estas donde se hace que la ley alcance todo su rigor, y que lo que pudiera parecer injusto sea, más bien, un ejemplo de cómo deben funcionar las leyes. De ese nivel es el trabajo de la Corte. En un país como el nuestro, donde se están poniendo a prueba a todos los sectores de la sociedad y el Estado, es necesario que la Corte siga siendo fuerte.
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