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Cristina Orozco
Cristina Orozco
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01 Julio 2017 04:02:00
La culpa la tiene el dedo
Lo que va en estas últimas semanas, de notas periodísticas, entrevistas de comunicadores sociales y los artículos de columnistas nacionales reafirman que los coahuilenses no estamos solos en cuanto a demandar legalidad y justicia en temas de gobierno. La estructura del fraude electoral que mueve al hampa político está a punto de derrumbarse, y especulamos: ¿qué tan largos y poderosos son los tentáculos del Gobernador para salir sosegado de esta maniobra o si será el momento en que cobre antiguos favores cuando la elección presidencial está a la vuelta de la esquina y no se puede ni debe empezar un proceso nacional democrático con el pie izquierdo? Lo cierto es que existe intranquilidad y el país está atento a ver qué acontece en Coahuila.

La prensa nacional responde de forma objetiva y clara, demasiados periodistas son asesinados y amedrentados por defender la libertad de expresión al realizar su trabajo de informar a los ciudadanos lo bueno y lo malo que sucede y afecta a nuestra sociedad, por lo tanto, nos apoyan, acompañan y vigilan en el desenvolvimiento de los procesos estatales democráticos y otros sucesos importantes de la vida pública.

Si bien, ha sido una constante devastadora vergüenza, bien criticada que en Coahuila el par de Moreiras gobernaran por dos sexenios consecutivos, a pesar de saberse que del poder sólo abusaban, que arrasaban con el sistema económico y político estatal que había probado eficacia, que corrompían las instituciones; fomentaban, entre colaboradores y amigos a prestanombres para cerrar negocios turbios, realizaban actos de conflicto de interés, avalaban la creación de empresas fantasmas, de inversiones ilegales en el mismo organismo del poder judicial, además restaban autonomía a los organismos autónomos, inclinando a su favor, con mano divina, la balanza del Poder Legislativo y Judicial. Sintiéndose los grandes “sseñores” feudales del estado, nombran con gran arrogancia a sus vasallos de voluntad doblegada, pues como dice un siervo cercano al ojo del huracán: “al Góber, nadie le dice NO y menos el auditor superior del Estado”.

Con títulos y tratos de cortesanos hoy los Moreira, pertenecientes a los “Nuevos Gobernadores de Cuadro”, son responsables directos del daño y desprestigio estatal: el megaretroceso institucional en Coahuila. Esto ya lo vivimos en el reciente notorio fallido proceso electoral. Pero, ¿a quién culpar? La culpa la tiene el dedo. Esto pasa, cuando el dedo manda sobre la democracia cuando el pueblo lo permite y les teme.

Y, ¿Qué prometía la Ley del Sistema Estatal Anticorrupción? Es increíble y, sin embargo, no existía una coordinación entre autoridades que obrará a través de un Comité Coordinador y un Sistema Estatal Fiscal el cual permitirá a autoridades de auditorías, controlar, vigilar y fiscalizar el gasto federal que se distribuye en los estados y, a la postre, gobernadores no dan cuenta de ello.

Es increíble y, sin embargo, no existía una Ley General de Responsabilidades Administrativas que regulará la conducta de los servidores públicos y de particulares a través de una normatividad clara, transparente de obligaciones y sanciones por corrupción aplicables en todo el estado.

Esta ley estaría bajo el liderazgo de ciudadanos de sustancia moral, es decir que no tuvieran la voluntad doblegada, sencillamente, por alguien que se distinguiese por su sentido de responsabilidad y honradez, serían elegidas por los organismos sociales civiles y no por la misma gente cuyas responsabilidades y acciones serán puestas en juicio. Esto es lo que prometía… Esta institución nace abortada. Será que teme, el dueño del dedo, acabar como los hermanos Salinas. Mientras uno se la pasa de viaje el otro se la pasa en la cárcel.

Concluyo. La culpa la tiene el dedo.
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