×
María del Carmen Maqueo Garza
María del Carmen Maqueo Garza
ver +
Coahuilense, médico pediatra, apasionada de la palabra escrita. Desde 1975 ha sido columnista en diversos periódicos regionales. Bloguera a partir del 2010. Participa activamente en el Taller literario “Palabras al viento”. Tiene varios libros publicados. Inquieta por la problemática social, en particular la relativa a nuestros niños y jóvenes. Sus colaboraciones invitan a asumir que la resolución de esos problemas es tarea común para todos. Su blog: https://contraluzcoah.blogspot.com/

" Comentar Imprimir
02 Septiembre 2018 04:00:00
La decisión de jamel
Algo no está funcionando bien. La vida avanza a un paso más acelerado que nosotros los humanos, y de repente nos hallamos desfasados, pudiera decirse que hasta perdidos en el vórtice del tiempo.

Jamel Myles, de 9 años oriundo de Denver, Colorado concluye que es “gay”, su familia lo apoya, él se siente orgulloso de su condición, y lo comunica a sus compañeros de clase quienes lo acosan, hasta que finalmente se suicida. Veo un pequeño que todavía no termina de mudar sus dientes de leche, tomando decisiones por sí mismo, frente a un mundo poco empático. Un niño que aprendió a leer hace 3 o 4 años decidiendo que se quita la vida, y todo un sistema que falló en estar ahí para evitarlo.

En estos días recibo información sobre un libro que –debo decirlo—me apena descubrir que no conocía, pues tiene al menos un par de años circulando. Es de la colección de Disney, se intitula “Gravity Falls, Diario 3”, está escrito para niños mayores de 9 años –justo la edad de Jamel-- y en uno de sus párrafos, dice a la letra: “Nota a mí mismo: Poseer a las personas es lo más divertido. Existen miles de sensaciones que me he perdido durante todo este tiempo: quemarme, apuñalarme, ahogarme. ¡Es como una barra libre de diversión!”

Algo está fallando en nuestra sociedad. Cuando cargamos a un niño con responsabilidades de adulto. Cuando no detectamos cómo está interactuando con su medio, con la oportunidad necesaria para evitar una tragedia. Cuando le regalamos un libro de ficción entre cuyas líneas se detectan mensajes poco sanos para un pequeño lector. Así resulte que los chicos saben más de computación que nosotros, no podemos descargar nuestra responsabilidad de vigilancia en ellos mismos. Todos los contenidos están en línea, a un clic de distancia, y si no cuidamos aquello a lo que los niños acceden, estamos pecando de irresponsables.

Ahora bien, con relación a la homosexualidad, viene a mi mente el reciente caso del conductor Mauricio Clark, que ha proclamado a los cuatro vientos que siempre no es gay, y que la homosexualidad es una moda, como podría ser traer el pelo pintado o las cejas gruesas. Su testimonio da cuenta de algo elemental, la sexualidad es algo serio, y los devaneos que pueden ocurrir en la adolescencia con uno u otro sexo, no son definitorios de una identidad sexual. Una sociedad que apoya la diversidad de género desde que el niño está en la cuna, por supuesto que se inclinará a aceptar sin problema que si el muchachito de 11 años decide someterse a tratamiento hormonal o quirúrgico para modificar sus genitales, pueda hacerlo.

Hay que decirlo, estamos construyendo una sociedad demasiado enfocada en lo sexual, un universo dentro del cual se concede una carga desmedida a los contenidos eróticos, de manera que el niño está más preocupado por definir si se siente “hétero” o gay, que por explorar qué disciplinas le gustan, o qué quiere ser cuando crezca. En este contexto se vuelve primordial para él (o ella) explorar cómo se siente entre los niños o entre las niñas, si le gusta usar tutú y moños en la cabeza, o vestir como carbonero. En un mundo en el que priva la imagen, saber cómo se luce frente al mundo, o cuidar lo que otros ven en su persona, termina siendo la prioridad para el niño o la niña, y es finalmente lo que termina por definirlo como ser humano.

Algo está fallando cuando presentamos a los chicos un panorama tan desolador, que les lleva a concluir que la salida ante cualquier problema que se vislumbra difícil, es la muerte, ya sea la propia o la de aquel que nos está generando dificultades. La vida ha perdido su trascendencia, es moneda de cambio en cualquier esquina. El comportamiento de muchos grupos de población indica que el recurso más a la mano, para terminar con un problema es matar o morir, así de simple.

Acaba de suceder, primero en el estado de Puebla y ahora en el de Hidalgo. Una turba toma la ley por propia mano, para atacar y matar con salvajismo a aquellos que “alguien” –no sabemos quién—vociferó señalando como culpables. Peor que circo romano, porque en este caso no era admisible votar a favor de la vida, la consigna era matar con violencia desmedida. Todos los presentes en aquella turba son culpables, la realidad que no quiere asumirse. Nadie es culpable, la cómoda salida que invita a seguir haciéndolo, y que además permite a quienes participaron en el linchamiento, dormir con la conciencia tranquila y comulgar el domingo.

Algo no está bien. El vacío de poder genera un caos incontenible. La poca cercanía con nuestros niños los confunde en sus decisiones. Se consumen analizando aspectos que el propio tiempo definirá. Lo que no se vale es hacernos los desentendidos.

https://contraluzcoah.blogspot.com/
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2