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Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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10 Junio 2017 04:00:00
La democracia nos cuesta mucho
Lo sucedido en las recientes elecciones celebradas el pasado 4 de junio en el Estado de México, Nayarit, Veracruz y Coahuila, nos han dejado un amargo sabor de boca. Y eso que es una probadita de lo que nos espera para el 2018. Un aviso de lo que podría darse en las elecciones federales.

Lo triste y lamentable de todo lo sucedido donde las descalificaciones han estado muy subidas de tono, es el mensaje que están ofreciendo a los electores.

El Instituto Federal Electoral, se creó por la desconfianza que se fue generando entre los ciudadanos que consideraban que su voto no era respetado; creían que, al no salir ganador el candidato por quien habían votado, se había cometido fraude.

Siempre se habló de urnas “embarazadas”: muertos que salían a votar, compra de votos….. en fin. Una y mil cosas.

Había que dar certeza a las elecciones, a los resultados y llegó el IFE con el Mtro. José Woldenberg como titular quien hizo un excelente trabajo mientras estuvo al frente de la institución. Obviamente en elecciones federales.

Las elecciones locales donde se elige gobernador, el Congreso del Estado y Presidencias Municipales, han sido siempre cuestionadas porque se ha tenido la sospecha de que no han sido muy transparentes que digamos.

Poca asistencia en las casillas el día de la jornada electoral, muy diferente a las elecciones federales donde los ciudadanos sí salían a ejercer su derecho al voto, aunque no todos los electores cumplían con su deber porque la apatía le ganaba a algunos.

En estas recientes elecciones en Coahuila, una buena parte del electorado salió a votar. Por compromiso, por convicción o por decisión propia. Los ciudadanos salieron a cumplir con su deber y eso es lo importante.

Cada quien votó por quien quiso. Y si el voto no le favoreció al partido o persona que eligió eso es diferente. En una contienda se gana o se pierde y un voto hace la diferencia.

Eso lo sabemos y no lo ignoran en los partidos políticos ni tampoco los candidatos.

También saben que nadie debe proclamarse triunfador hasta que la autoridad electoral lo manifieste. Desafortunadamente no lo hacen; es el llamado “madruguete” que sigue existiendo para descontrolar a los ciudadanos y crear conflictos al adjudicarse un triunfo que no está muy bien definido.

El conflicto en Coahuila y podría decirse también en el Estado de México, es el resultado de una votación cerrada. Pedir se hagan nuevas elecciones ¿a quién beneficiaría? Yo creo a nadie porque siempre quedará el desprestigio pero sobre todo, la duda –que es la que mata, la que aniquila-.

Hay quienes alegan “compra de votos”. No hay tal; lo que hay es algo más vergonzoso: es la compra de conciencias. Debería de darles vergüenza a los actores políticos que se postulan simulando ser lo que no son: Honestos.

Porque andar ofreciendo dádivas al pueblo, lucrando con la necesidad y la ignorancia de los pobres, es verdaderamente insultante. Critican a un partido opositor y hacen lo mismo o peor aún, se disfrazan de ovejas.

¿Podemos creer en las encuestas? Tal vez algunas sean confiables, aunque se ha dado el caso en que han fallado.

Por ejemplo, en Coahuila una encuesta le daba la preferencia al candidato de Acción Nacional, otra, al del PRI y otra más al candidato independiente. ¿Tres ganadores para gobernar el estado?

Nos damos cuenta que nada es seguro hasta que el ciudadano deposite su voto y por supuesto se cuente al igual que todos los demás sufragios. Ni siquiera las encuestas de salida son confiables. El elector puede decir que votó por un candidato y en realidad fue por otro.

El voto es libre y secreto ¿entonces? ¿por qué se tiene que responder a cuestionamientos pagados con dinero de los propios ciudadanos?

Realizar elecciones en México cuesta mucho, muchísimo dinero. Tan solo el aparato electoral creado para dar confianza y credibilidad a los procesos electorales, o sea el INE (antes IFE) se lleva muchos millones. Y en ese reparto entran por supuesto, los partidos políticos.

¿Por qué cree usted que se van creando en cada elección partiditos que no representan nada ni a nadie?

Sin ideología, sin conocimiento de la problemática local o nacional; algunos con resentimientos. Coaliciones que se dan como el agua y el aceite. Se odian cuando va cada quien por su cuenta y se aman cuando van juntos en coalición. A eso le llaman “democracia”…..muy costosa, por cierto.

Ver para creer.

Lo que sí está claro, es que el país no está para derrochar recursos en campañas y en partiditos inventados, sino para que se actúe con responsabilidad. Los procesos electorales no son para crear confusiones sino para ofrecer certeza, legalidad, transparencia en una elección. Y que sea el ciudadano el que elija a sus gobernantes. Por lo tanto este proceso aún no concluye; tendremos que esperar un poco más. Aunque he de decir, que el daño ya está hecho. Triste y lamentable pero así es.

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