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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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28 Julio 2018 04:00:00
La derrota anunciada
A muy pocos sorprendió que el PRI perdiera las elecciones recientes. Era una derrota que se veía venir; había señales que anunciaban el fracaso de ese partido.

¿Qué fue lo que realmente propició la debacle de un partido que gobernó por tanto tiempo? Sin duda: El HARTAZGO de un pueblo cansado de la corrupción y la impunidad.

Las señales ahí estaban, estuvieron siempre. No las vio quien no quiso verlas.

La designación de un candidato que no pertenecía al partido, un día hegemónico, es casi seguro que causó molestias al interior del grupo político. Además de una campaña que nunca prosperó, estaba presente el resentimiento y frustración de un pueblo que se ha sentido engañado, burlado por tanta corrupción solapada.

Corrupción que ha hecho mucho daño al país y por ende a todos los mexicanos.

Una carga terrible que hemos tenido que cargar todos los que amamos este maravilloso país llamado MÉXICO.

Ver como este México estaba siendo saqueado por individuos que se sintieron dioses, falsos dioses y que abusaron del poder, fue desastroso, humillante, infame y cruel, porque la riqueza se distribuyó entre unos cuantos y empobrecieron a las mayorías.

El pueblo sencillamente no aguantó más; y mostró su resentimiento en las urnas.

Y no solo afloró el resentimiento sino también el repudio hacia quienes consideró sus verdugos, los causantes de muchas cosas.

Y digo “muchas” porque no creo que todo ha sido malo. Hay bastante que rescatar; porque ni todo lo bueno está de un lado ni todo lo malo en el lado opuesto. No nos engañemos.

No puede serlo, si quienes militan hoy en un grupo diferente o más bien en el ganador, ya “probaron” otra opción. La pregunta sería si lo hicieron por convicción a una nueva ideología o por ambición y amor al poder.

Además, no nos confundamos. Sabemos que hay personas que han “brincado” de un grupo político a otro. ¿Cuál ideología? ¿Cuál honestidad? Los valores, los principios, la ética y la moral son con los que fueron educados, no se los da ningún grupo social, menos aún el político donde se va por el poder.

Por eso me sorprende la reacción de la recién designada dirigente del PRI, Claudia Ruiz Massieu, “Este PRI ya se agotó” y propone refundarlo.

¡Vaya! Creo que no le ha caído el veinte. Al pueblo no le interesa que cambien de membrete, sino que haya un cambio real.

Que se castigue a los responsables de endeudamientos en los estados no que se les apapache y se les permita vivir como reyes en el extranjero. Quiere castigo a los prestanombres y se les juzgue igual por robar descaradamente y ser cómplices de traidores, porque eso es lo que son quienes han participado en los saqueos, vil traidores no a un partido político, sino al pueblo y a la patria.

Quiere, exige castigo para quienes están esperando ser juzgados y por esas casualidades que se presentan en el poder y desde las alturas, la justicia no llega.

El Revolucionario Institucional tuvo la gran oportunidad de recapacitar cuando perdió la presidencia de la República, primero con Fox y luego con Calderón.

Doce años fuera y no aprendió. No quiso aprender del porqué del rechazo en esa ocasión. Por el contrario, gobernadores permitieron el avance de la inseguridad en su entidad, con un grave riesgo para sus habitantes.

Y llegaron de nuevo las campañas para la presidencia. El pueblo se desbordó por el “guapo” candidato del copete y se tejió una historia al estilo telenovela.

Romance que duró hasta que se ventiló el asunto de la llamada casa blanca.

En un abrir y cerrar de ojos ahí estaba la realidad: La corrupción no se había ido, en el PRI ni siquiera fueron capaces de analizar los actos de corruptelas que tanto daño han causado.

Por el contrario, solaparon toda clase de barbaridades. Gobernantes enriquecidos a la sombra de la impunidad. Parecía que quienes se supone deben actuar en contra de los corruptos miraban para otro lado.

Al PRI lo derrotó el propio PRI. Deben aceptar que actuaron mal, muy mal en contra de un pueblo noble que les otorgó su confianza por mucho tiempo. Ese pueblo un día se cansó y buscó otra opción, la cual no funcionó.

El Revolucionario Institucional fue rebasado por los propios priístas. Unos, señalados como corruptos fueron exonerados, a pesar de las evidencias que los incriminan. Han dejado a su entidad sumida en una deuda impagable que crece en vez de disminuir. Algunos más se fueron cambiando de partido al no ser tomados en cuenta en las filas del tricolor.

El PRI fue rebasado por las corruptelas, abandonado por priístas que dejaron el barco a punto de hundirse y derrotado por un expriísta que se excedió en promesas..

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