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Denise Maerker
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30 Marzo 2011 04:09:31
La derrota cultural del PAN
El dedazo implica la concentración de la decisión final en uno solo

¿Qué puede ser peor para un partido que prometió el cambio que terminar adoptando los mismos métodos que su rival? La pregunta viene a cuento luego de que ayer, apurados por el tiempo, ausentes y debilitados mientras el PRI festejaba su unidad y a su candidato y en el PRD Alejandro Encinas mostraba músculo y decisión para ir por la candidatura pero sin ellos, los panistas creyeron encontrar la fórmula para mandar un mensaje de fortaleza.

Faltaban unos minutos para la una de la tarde, cuando empezó la conferencia de prensa a la que había convocado el presidente nacional del PAN. Gustavo Madero apareció frente al micrófono rodeado por los precandidatos del PAN a la Gubernatura del Estado de México y dijo: “El PAN cuenta con tres sólidos precandidatos que han tomado el reto de enfrentar con firmeza a la maquinaria política corrupta y mañosa del priísmo mexiquense. […] Ellos han puesto los intereses del Estado de México por encima de sus legítimas aspiraciones personales [...]

“Tan alto es su compromiso […] que de una manera generosa y ordenada, mediante el diálogo racional y respetuoso, acordaron unir las fuerzas en uno solo para robustecer una candidatura del Partido Acción Nacional. […] José Luis Durán y Ulises Ramírez son políticos capaces, competitivos y comprometidos con el partido, no hay duda de que cada uno de ellos representa una opción superior a la que plantea el PRI, pero unidos y sin reserva han decidido apoyar la candidatura de Luis Felipe Bravo Mena a la que se incorporan con energía, con generosidad, gentileza que los hace más grandes más fuertes y los ennoblece”.

Tomó después la palabra Luis Felipe Bravo Mena y tras felicitarse por ese “gran acuerdo de unidad en Acción Nacional”, lanzó: ¡Juntos vamos a la victoria y la victoria será de todos!

La similitud con el evento priísta del sábado anterior fue imposible de obviar. Increíble que el mismo Luis Felipe Bravo Mena que había calificado el destape de Eruviel Ávila como “un dedazo” no se haya dado cuenta que estaban haciendo lo mismo.

¿Cuál es la diferencia? Que el PAN solía elegir a sus candidatos a través de elecciones internas y democráticas. La unidad del partido no se ponía en juego porque hubiera una competencia abierta y real entre diferentes precandidatos. Los perdedores aceptaban el resultado y nadie temía que se fueran a ir a otros partidos. Ayer recurrieron sin embargo a la unidad impuesta y a la disciplina.

Imposible saber, y aquí no vamos a especular, que les dijeron a José Luis Durán y a Ulises Ramírez para que declinaran, ni quién se los pidió. Pero 11 años después de prometer un cambio para el país, quienes parecen muy cambiados son los panistas. Es una derrota cultural porque no sólo no supieron sustituir sus formas de hacer política a las del PRI sino que terminaron adoptándolas.

El dedazo implica la concentración de la decisión final en uno solo, a quien se encomienda la tarea de decidir por el grupo, es un sistema que desconfía de la competencia abierta y que asume que los perdedores no sabrán acatar el resultado y optarán por salirse. Es un sistema que evita las discusiones abiertas, los argumentos encontrados y que exige de sus militantes obediencia y disciplina. Los priístas pueden sentirse cómodos con esas reglas, ellos las inventaron, pero ¿qué le pasó al PAN?
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