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Blanca Esthela Treviño de Jáuregui
Blanca Esthela Treviño de Jáuregui
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Blanca Esthela Treviño de Jáuregui, esposa, madre y abuela, proyecta a la mujer como formadora de valores, forjadora del carácter de los hijos y eje de la vida familiar. Su principal aportación como escritora es salvaguardar el bien común en todos los sentidos posibles a través del planteamiento de lo que es realmente femenino: el mejorar a la sociedad desde una perspectiva práctica, inteligente y comprometida con la tarea de revolucionar al mundo desde el interior de la institución familiar. Oriunda de Piedras Negras, siempre ha vivido en ésta ciudad. Correo Electrónico: [email protected]

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01 Julio 2018 04:00:00
¿La despertamos?
Hemos cobrado conciencia de la trascendental importancia de los momentos que vivimos en nuestro país. Enfrentamos un reto monumental. México atraviesa un peligroso y decisivo período de transición: Urge encontrar el equilibrio entre la razón, la intuición y la esperanza.

Al concluir el período de espera es imperativo que surja una nueva cultura para dar comienzo al México responsable, triunfador, comprometido al iniciar la nueva etapa: La inteligencia racional sobre la desesperanza y el conflicto. Esto exige encontrar nuevas fórmulas socioeconómicas y políticas con las cuales sea posible lograr justicia y bienestar para todos los mexicanos.

La nación que cuenta actualmente con mayores probabilidades de dar nacimiento a una nueva cultura es México. ¿Cómo saber que será capaz de superar el atolladero presente para crear una nueva forma de vida fundamentada en la inteligencia racional? Es importante determinar si en los próximos años México se estancará en pleitos políticos, o si por el contrario, proseguirá su evolución dando nacimiento a esta nueva cultura.

Cuando una nación que ha vivido por largo tiempo dentro de los moldes de una determinada forma de ser y de estar, y se sale de estos, trata de sustituirlos por otros más eficientes, más justos, con el fin de encontrar nuevas formas de estructurar su gobierno y su economía.

México está por iniciar una etapa de profundas modificaciones en sus estructuras sociales, políticas y económicas; obra que requerirá la integral dedicación de sus energías: No más pleito entre partidos, no más dimes y diretes, no más difamaciones, no más rencor.

Nuestra patria exige de cada uno de los mexicanos dar lo mejor de sí para liquidar todo resto de moldes ancestrales de fatalismo y pesadumbre y cambiarlos por páginas nuevas, asegurando así un brillante porvenir.

La renovación requiere un cambio de actitud y de conducta de todo el país, y una cuidadosa planeación para obtenerlo. El proyecto de crear la sociedad justa y digna que todos merecemos es un ideal exageradamente ambicioso, pero por ser tan grande, exige una gran energía cerebral y un entusiasmo enorme y comprometido de cada uno de los mexicanos.

Hoy es el momento exacto para determinar de una vez por todas cuál es el ideal de patria por el que dieron la vida nuestros héroes. Y cuál es en la actualidad el mejor método para lograrlo sin derramamiento de sangre.

¿Deseamos construir un sistema de gobierno más eficiente? ¿Un sistema que logre producir en el país estabilidad política, seguridad social, educación y progreso para todos, y la mayor suma de felicidad posible? La cultura que está a punto de surgir tal vez no esté exenta de convulsiones que generalmente se producen en todo cambio. La trascendental modificación que tendrá lugar en el interior de cada ciudadano absorberá gran parte de su energía, pero no lo imposibilitará para participar en una misión tan elevada como es la de contribuir a dar origen a la nueva cultura: “Hecho por mexicanos… en México”.

Tras largos años de inútiles tanteos buscando la fórmula para lograr el camino hacia un cambio verdadero, y seguros como nación de nuestros conocimientos arduamente adquiridos, no es posible resignarnos a regresar a la oscuridad y a la ignorancia: Estas resultarían más insoportables que nunca, sobre todo después de haber comenzado a conocer la verdad.

El futuro está en nuestras manos: Una clara visión de reconquista, de recuperar espacios que en el pasado han sido descuidados, hoy el presente nos da la oportunidad de que esta región del planeta sea la que dé origen a una nueva forma de ser y de estar en el mundo.

Vivimos un momento crucial y definitivo. En el horizonte claro y despejado hoy lucen en toda su imponente belleza los dos volcanes que constituyen los tradicionales guardianes del Valle de México: El Popocatépetl y el Iztaccíhuatl: ‘La Mujer Dormida’.

Una nueva cultura está por nacer. La mujer dormida debe dar a luz.

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