×
Yuriria Sierra
Yuriria Sierra
ver +

" Comentar Imprimir
22 Enero 2017 03:50:00
La era Trump
Ni modo, fue un déjà vu. El protocolo marcaba un programa por el que se hizo todo lo posible para que nada se saliera de control. Donald Trump, desde la tarde del jueves, comenzó con los eventos previos para recibir su investidura. El paseo por el memorial de Abraham Lincoln, la ofrenda frente a la tumba del soldado desconocido, todo en tiempo. Ayer por la mañana escribía su primer tuit de este 20 de enero que creíamos impensable. Luego salió de la Casa Blair para dirigirse a la Iglesia Episcopal St. John’s y escuchar un servicio religioso. Después se dirigió al encuentro con Barack Obama, en el tradicional café que toman juntos quien está por convertirse en expresidente y quien toma su lugar. Luego lo inevitable ocurrió. Trump juró como presidente de Estados Unidos de América. Y al protocolo de investidura no se le movió un ápice. El sueño americano que conocíamos se fue transformando en el sueño americano de aquellos, los votantes de Trump, y que nos deja al resto totalmente fuera.

Y al tiempo que el programa oficial seguía al pie de la letra y ese otro Estados Unidos ensordecía en aplausos, en el otro lado de las vallas, detrás de los 28 mil agentes del Servicio Secreto, Guardia Nacional, FBI y policías que estuvieron resguardando las actividades, miles de personas se manifestaban contra él y todo eso que representa. No sólo fue en Washington, Nueva York, Los Ángeles… fue también en todo el mundo: México, Alemania e Inglaterra, entre otras. En esas concentraciones la gente ensordecía, pero en gritos y consignas. Tantos los temas que creíamos lejanos y todos representados ahora por Donald Trump.

El momento del discurso llegó y Trump fue Trump: una verborrea mediocre, llena de lugares comunes. Jamás se dirigió a un país, sino a esa parte de la población estadunidense resentida que votó por él. Jamás llamó a la reconciliación del país que recibe, uno donde, según The Washington Post, sólo 40% de los ciudadanos lo aprueba.

Y cómo podría pensarse popular, si detrás del protocolo de su investidura estaba una sociedad vigorosa, organizada, con las ideas claras sobre lo que no quiere para su país. A diferencia, incluso, del mismo Trump, quien no ha sido contundente sobre sus estrategias de gobierno, sólo hemos escuchado frases incendiarias. Su discurso inaugural no fue la excepción. Incluso, los temas centrales de la polémica aparecieron de manera distinta. Sobre el muro fronterizo no mencionó el nombre de México, menos aún que nosotros lo pagaríamos. Sólo dijo: We will bring back our borders (Nos devolveremos nuestras fronteras). Aunque sí firmó las que fueron sus primeras acciones como Presidente, y la Casa Blanca reveló en un comunicado que el muro fronterizo y el cambio climático serían prioridades para el nuevo gobierno. Incluso, este último tema desapareció del menú de navegación del portal web del Gobierno de EU, lo mismo con lo concerniente a los derechos LGBT.

Donald Trump arranca la Presidencia, decía al inicio que me pareció un déjà vu, de un país dividido. Lastimado, sí, pero también temeroso de lo que pueda suceder teniendo a un megalómano como el republicano al frente. Claro está que no es un hombre de Estado, tampoco un caballero, menos un personaje medianamente culto, por ahí le preguntaron qué estaba leyendo en estos momentos y respondió que casi no tenía tiempo para eso. En esa cabeza está el futuro de la todavía nación más poderosa del mundo. Faltan tres años 11 meses y 29 días para que termine la presidencia de Trump, por ahora vemos manifestaciones de quienes serán un contrapeso necesario ante cualquier locura que salga de quien despacha ahora en la Casa Blanca y quien nos dio ayer uno de los discursos menos memorables de los que recuerde. O tal vez sí lo fue, por ser sumamente mediocre.

Para hoy se espera que cerca de 250 mil personas se manifiesten en la “Marcha de las Mujeres”, quienes en Washington irán a plantársele de cara a Trump como un recordatorio de toda esa población que ha luchado por una sociedad más justa y progresista. No sólo será en la capital de EU, harán lo mismo en Buenos Aires, Lima, Bogotá, Madrid y, según las redes sociales, en 16 ciudades de México. Y es que Trump no sólo no representa a aquellos que no votaron por él, sino a una población mundial que espera que en este mundo cada día haya menos personas como él.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2