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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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31 Marzo 2018 04:07:00
La falsa panacea (III)
Si en Coahuila las prioridades las determina la comunidad, como dice el gobernador Miguel Riquelme, al estilo de AMLO, entonces convendría realizar consultas serias con diferentes sectores de la sociedad y especialistas en la materia para conocer su opinión sobre el horario de verano y actuar en consecuencia. Su anulación podría promoverse en la Conago y después en el Congreso. Con esta entrega cierro el reportaje de Édgar London sobre el tema, publicado por el bisemanario Espacio 4.

“Lo que pocos previeron con la puesta en práctica del horario de verano son los efectos nocivos que la nueva medida trae consigo, a partir de la disminución de unos 40 minutos efectivos de sueño diario. Esta reducción, que para muchos puede ser mínima, a criterio de los científicos, sí representa una alteración seria para el organismo que, lógicamente, se irá adaptando a las nuevas circunstancias sin saber que, 6 meses más tarde, tendrá que recorrer el camino inverso. Así, cada año.

“Con esta dinámica adversa, el primer síntoma que se manifiesta en la persona afectada es el de un agotamiento temprano. Ello puede ser causa de un bajo rendimiento escolar, especialmente entre los estudiantes de nivel universitario, pues se ve mermada en los mismos la capacidad de concentración, así como de retención.

“Del mismo modo, hay mayor proclividad a cometer errores en el desempeño de labores cotidianas. Ya sea en casa o en un centro de trabajo. Esa alteración del ritmo biológico, la imposición de nuevas condiciones para dormir y la privación –leve, pero constante– del sueño, podría provocar más accidentes de tráfico. Sobre todo, en las primeras horas de la mañana, cuando hay oscuridad donde antes había luz o justo al anochecer, momento en que el organismo usualmente requiere descanso y todavía no se lo otorgan.

“No obstante, es en la salud donde se notan los impactos más graves. Con el horario de verano, las personas suelen ser más vulnerables a los efectos de la depresión. Un estudio que data de 2008 mostró que los hombres exhibían incluso mayor tendencia al suicidio durante las semanas posteriores a un cambio de horario.

“Y no sólo eso, investigaciones desarrolladas en Suecia coinciden con estadísticas mostradas por nosocomios estadunidenses. En la nación europea la incidencia de ataques al corazón aumenta bruscamente entre el 5 y el 10% durante la primera semana tras el adelanto de hora. Mientras que en el país norteamericano, al día siguiente de que entra en vigor el horario de verano, se reporta un incremento del 24% de problemas cardiacos y, cuando se regresa al horario normal, son 21% menos los incidentes cardiacos que se presentan.

“No todos los países adoptan el horario de verano. En realidad, lo hace menos del 40% de las 194 naciones reconocidas por la Organización de Naciones Unidas (ONU). La mayoría de los territorios que se encuentran cercanos a la línea imaginaria del ecuador no ajustan sus relojes dado que las variaciones de la duración del día son insignificantes.

“Otras naciones lo usan a discreción dentro de sus fronteras. En Estados Unidos, por ejemplo, ni Arizona ni Hawái se atienen a esta medida. (...) En México sucede otro tanto. Ni Sonora ni Quintana Roo hacen cambio de horario durante el año. (...) El problema de la discrecionalidad en la utilización o no del horario de verano es que quienes se acogen al mismo ni siquiera lo hacen al unísono. En México, usualmente, 33 municipios de la franja fronteriza del país adelantan sus relojes antes que el resto de México. Esta diferenciación es para homologarse al horario estadunidense y no afectar la vida cotidiana de los residentes que a diario cruzan la frontera para ir a la escuela o a trabajar (…)”.
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