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Alma Carolina Viggiano
Alma Carolina Viggiano
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La legisladora es originaria de Tepehuacan de Guerrero, Hidalgo, es abogada por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y tiene especialidades en las materias civil, procesal civil y mercantil en la Ciudad de México, así como diversos diplomados en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y en el Centro de Investigaciones y Docencia Económica (CIDE). Ha sido secretaria general del PRI en Hidalgo y coordinadora estatal de campaña de Miguel Ángel Osorio. Anteriormente ha sido diputada local por el Distrito XV y diputada federal por el 01. Fue la primera mujer en prsidir el Tribunal Superior de Justicia de Hidalgo; fue integrante fundadora del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial. Fue coordinadora estatal de la Comisión Interinstitucional para el Nuevo Sistema de Justicia Penal en Hidalgo; secretaria de Planeación y Desarrollo Regional y secretaria de Desarrollo Social en la misma entidad. Escribir a: [email protected]

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12 Septiembre 2016 04:09:36
La familia debe ser un acto de amor
El pasado 8 septiembre, en el estado de Coahuila y con la presencia de Laura Vargas, directora del DIF nacional, inauguramos el 7º Congreso Internacional de la Familia, en el que participaron representantes de 27 estados del país y conferencistas de España, Chile y México.

Fue un evento muy interesante en el que se nos invitó a la reflexión para ser mejores familias y generar políticas públicas para proteger sus derechos.

Hace algunos años, al pensar en la palabra “familia”, la idea recurrente era la de un padre, una madre y los hijos.

En la actualidad, la familia está conformada de diferentes formas: una madre e hijos, un padre e hijos, dos hombres o dos mujeres, abuelos y sus nietos, en fin, muchas formas diferentes, lo que ha generado que se creen normas para su protección que, en algunos casos, han llamado la atención de ciertos grupos que han puesto en evidencia los prejuicios, la intolerancia, la discriminación y la violencia que existe en nuestro país.

La dignidad humana es la principal fuente de nuestros derechos y la tenemos todos, sin importar nuestro género, posición social, religión, nacionalidad o cualquier otro factor. Y es precisamente esta dignidad la que nos ha llevado a reconocer que todas las personas somos iguales ante la ley. Cualquier expresión en contra de esto, atenta contra los derechos humanos y es inconstitucional.

En el caso de la familia, esta es creada por el amor, la confianza, el respeto, el apoyo mutuo y no por el género de quienes la conforman, por lo que prohibir ciertos tipos de familia o imponer modelos, es casi igual a prohibir a las personas que dejemos de amar.

En el caso de las religiones, tal como ha ocurrido históricamente, están en su derecho de generar limitantes para formar parte de ellas. No obstante, el Estado mexicano está obligado a velar por los derechos y libertades de cada persona. En consecuencia, deben ser respetadas y protegidas todas las familias sin importar cómo estén integradas.

México, como el mundo entero, está cambiando. Hoy las personas tienen la libertad de elegir con quién formar una familia y lejos estamos de sostener que su propósito es la procreación, y que sólo un contrato jurídico como el matrimonio o un acto religioso la pueden crear.

La familia es un acto de libertad. Si queremos vivir en un país donde las mujeres no sufran violencia, donde hombres y mujeres podamos desarrollarnos plenamente, debemos aprender a respetar y tolerar, por lo tanto, nadie debe imponer modelos de vida a nadie, sino que cada quien debe elegir cómo vivir.
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